Buscando el equilibrio: autoexigencia y autocuidado

08 de julio de 2020

Hay acciones que nos pueden ayudar a tener el control, o al menos la sensación de éste, en estos agitados tiempos, en pos de alcanzar un equilibrio.

Buscando el equilibrio: autoexigencia y autocuidado

La ruleta emocional que vivimos hoy nos enfrenta a un número de exigencias externas que aparenta no disminuir. Ya sea estudiando o trabajando, las entregas, reportes, ajustes o evaluaciones en tiempos acotados aumentan a medida que nos acercamos al cierre del primer semestre, mientras que desde el plano doméstico temas como las cuentas, calefacción, alimentación o traslados son otro tipo de factores estresantes sumados a los ya existentes propios de este tiempo. Todo eso, sin considerar a quienes ven en riesgo su continuidad laboral o temen por una disminución en sus ingresos en los próximos meses, o derechamente ya no cuentan con esto.

Felipe Parra USSLo anterior se puede enmarcar dentro de las exigencias “externas” que estresan el funcionamiento normal del ser humano, lo que a su vez puede verse acrecentado por las exigencias internas asociadas a personas muy autoexigentes, que buscan mantener el control o que poseen altas expectativas de logro (entendidas como una creencia sobre lo que ocurrirá en el futuro, la cual puede ser realista o no). Ante este desalentador escenario, y a pesar de las dificultades que se suman a lo mencionado, existe un espacio para el actuar de una persona sobre su situación actual y la disposición con que enfrenta esto.

Aparece como algo casi indiscutiblemente importante, y a la vez urgente, el cuidarse a sí mismo, el apoyarse entre pares, el compartir en la forma en que sea más adecuada para acercarse al otro y, finalmente, darse cuenta de que en lo que se puede trabajar es en el aquí y en el ahora.

Sin descuidar la presión que ejerce el entorno, hay acciones que nos pueden ayudar a tener el control, o al menos la sensación de éste, en estos agitados tiempos y poner la mirada en la importancia de cuidarse a sí mismo en una época en que cuesta que el entorno lo haga.

Una primera idea es evaluar si los factores que más afectan son agentes externos o internos, o si los primeros se ven acrecentados por los segundos. La segunda idea que puede dar un soporte, es tener claridad de que hoy no podemos proyectarnos o planificar a mediano o largo plazo, pero sí podemos hacer algunas cosas que nos permitan retomar la sensación de control a corto plazo, ya sea en la rutina diaria, horarios auto impuestos o el uso de bloqueos temporales de aparatos tecnológicos a través de aplicaciones o simplemente usando el botón “no molestar” o silenciar. Se considera, como tercer punto, tener claridad de que lo que hay que hacer en la rutina diaria puede ser planificado o priorizado. El famoso cuadro de qué es lo importante y lo urgente cruzado con lo no importante y no urgente que Covey llevó al mundo de la gestión, y que anteriormente se conocía como la matriz de Eisenhower, puede ser de mucha utilidad en este tiempo.

De la matriz anterior, y volviendo a mirar los factores estresantes externos, aparece como algo casi indiscutiblemente importante, y a la vez urgente, el cuidarse a sí mismo, el apoyarse entre pares, el compartir en la forma en que sea más adecuada para acercarse al otro y, finalmente, darse cuenta de que en lo que se puede trabajar es en el aquí y en el ahora.

Realizar este ejercicio de preguntarse qué es lo importante y lo urgente cada cierto tiempo, puede ayudar a tener perspectiva en estos complejos tiempos.

Felipe Parra Muñoz
Académico de Psicología
Universidad San Sebastián

Vea la columna en Diario El Sur