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Lunes 22 Agosto 2016

El impacto de la esperanza de vida en la población

Una visión optimista plantea que el desarrollo tecnológico permitirá acceder a diagnósticos y tratamientos más eficaces y a menor costo, lo que permitiría aumentar la esperanza de vida, un fenómeno que presiona los sistemas previsionales del mundo.

 

Las protestas por las AFP y el posterior debate respecto al sistema previsional actual se han convertido en un tema dominante. El Ejecutivo ya anunció, a través de la propia Presidenta, una serie de medidas para mejorar el sistema. Pero más allá de todos los problemas del sistema y más allá de los cambios que se le realicen, existe un fenómeno subyacente al cual no se le ha prestado tanta atención, al menos en los medios de comunicación. Se trata del aumento de la esperanza de vida promedio de la población.

Cristian-Selman-USS-150x150Desde 1980, en Chile la esperanza de vida al nacer se ha incrementado en más de 12 años. Esta es una tendencia mundial, y es uno de los factores que le ha colocado presión a prácticamente todos los sistemas de previsión en el mundo, públicos y privados. Para verlo en perspectiva, en Estados Unidos, cuando partió este sistema en los años 30 del siglo XX, un hombre que se jubilaba a los 65 años se esperaba que viviera en promedio 12 años más aproximadamente. Actualmente se espera que ese hombre, al jubilarse hoy, prolongue su existencia en 20 años. Eso significa que los fondos ahorrados a lo largo de la vida laboral deberán “estirarse” más de lo que décadas atrás se presupuestaba. De ahí la necesidad de realizar cambios.

Inteligencia artificial

El aumento sostenido de la esperanza de vida constituiría una buena noticia, al menos desde el punto de vista individual, si es que ese tiempo extra que se gana se pudiera vivir (no digamos gozar) de forma digna.

Esta es una tendencia mundial, y es uno de los factores que le ha colocado presión a prácticamente todos los sistemas de previsión en el mundo, públicos y privados

Justamente para ver el vaso medio lleno y no ser tan sombríos en esta época de inquietud y malestar, permítame presentar algunas posibilidades que las tecnologías de la salud están abriendo para vivir más, mejor y pagando menos por ello. Por ejemplo, se han desarrollado sistemas de inteligencia artificial que pueden diagnosticar con mayor precisión que un médico una serie de enfermedades. De hecho, hace unos pocos días en Japón, Watson, la famosa supercomputadora de IBM que está incursionando en el campo de la medicina, fue capaz de diagnosticarle a una mujer de 60 años una forma especial de leucemia, enfermedad que los doctores de la Universidad de Tokio, los mismos que recurrieron a la máquina, no habían podido detectar tras varios meses de diagnósticos y tratamientos infructuosos. Entonces, Watson hizo su diagnóstico y prescribió el tratamiento pertinente… ¡sólo en 10 minutos! Esto, después de revisar los millones de registros médicos con que había sido alimentado (y que un médico demoraría una eternidad en estudiar).

Grafico-aumento-de-la-esperanza-de-vida

 

Los tecno-optimistas proyectan que sistemas como Watson podrán próximamente ofrecer servicios de diagnóstico precisos a un costo bajísimo. La evolución de la misma máquina es una prueba promisoria: En el 2011 la máquina era tan grande como para ocupar una habitación. Hoy su volumen no supera el de 4 cajas de pizzas juntas.

Los tecno-optimistas proyectan que sistemas como Watson podrán próximamente ofrecer servicios de diagnóstico precisos a un costo bajísimo.

Genoma humano

Adicionalmente, una vez que se haga un diagnóstico, los medicamentos (sí, esas cajitas y frasquitos que ocupan cada vez más espacio en el velador a medida que corren los años) también aportarán lo suyo. En una perspectiva optimista, se espera que éstos serán fabricados de forma más eficiente. Actualmente, cualquiera de esas cajitas de nombre impronunciable contiene un conjunto de píldoras estándar, cuyos componentes están combinados considerando una persona “promedio o normal” ¿Pero qué significa promedio o normal? No es lo mismo ser un hombre promedio que una mujer promedio. Pues bien, en el futuro, cuando requiera de una determinada píldora, ésta será elaborada en una impresora 3D, combinando los distintos componentes de la misma de acuerdo a los parámetros biológicos y clínicos que usted posea, aumentando así la efectividad de la píldora y disminuyendo la probabilidad de sufrir efectos secundarios. Las universidades de Wake Forest, Columbia y North Carolina, ya han hecho algunas pruebas.

Por último, en el campo de la prevención, aspecto fundamental para extender la vida y bajar los gastos en salud, será común secuenciar la estructura genética propia. De esta forma, por un módico precio, usted podrá ver tempranamente cuáles son las enfermedades a las que está más propenso y/o cuáles serían las medicinas o tratamientos de mayor efectividad. A este respecto, resulta impresionante observar cuán rápido han bajado los costos de secuenciar el genoma de una persona. Hasta hace poco más de 10 años, esta operación costaba varias decenas demillones de dólares, pero hoy, el costo se aproxima a los mil dólares.

Resulta impresionante observar cuán rápido han bajado los costos de secuenciar el genoma de una persona.

Mejor y más barato

En definitiva, no hay razones para pensar que el aumento en la esperanza de vida se estancará o llegará a ciertos límites. Muy por el contrario, el desarrollo tecnológico bien podría acelerar el fenómeno.

Lo positivo es que ese aumento “podría” ir acompañado de una mejor salud a un menor costo. Claro, siempre y cuando se dispongan de los recursos económicos. ¿Podrá un sistema de pensiones ampliar su cobertura a una población cada vezmás vieja? Esperemos vivir lo suficiente (y lúcidamente) para comprobarlo.

Cristian Selman Soto
Académico Facultad de Ingeniería y Tecnología
Universidad San Sebastián

Vea el artículo en diario Concepción