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Lunes 30 Mayo 2016

Precaución: El lugar de trabajo no puede significar un riesgo físico ni psicológico

¿Es adecuado tu lugar de trabajo? “El trabajo, aunque muchos digan lo contrario, es una fuente de bienestar para las personas. Si bien puede que sea agotador, sí tiene efectos positivos, porque el estado contrario (desempleo), efectivamente puede producir enfermedades: depresiones, estrés por problemas de tolerancia a la frustración, dolores musculoesqueléticas producto del estrés, etc.”, indican los expertos.

El término “higiene laboral” –aunque suene ajeno- es lo más cercano a la búsqueda de una óptima condición para el lugar de trabajo. Técnicamente, consiste en un conjunto de normas y procedimientos que buscan proteger la integridad física y mental de los trabajadores, con el fin de evitar todos los riesgos posibles en las tareas que se realizan a diario.

Al ser una rama disciplinaria de la seguridad laboral, está justamente enfocada en la prevención de las enfermedades profesionales, abarcando las de índole físico y mental. Así lo indica Paulo Figueroa, Jefe Nacional de Prevención de Riesgos de la Universidad San Sebastián, quien además es enfático en decir que los trabajadores deben estar familiarizados con estos conceptos. “En nuestros lugares de trabajo existen agentes que nos pueden hacer propensos a desarrollar una enfermedad profesional. La importancia de conocerlos radica en que cada uno pueda tener una actitud preventiva sobre aquellos elementos que distingamos como riesgos para la salud”, explica.

¿Qué hacer si hay riesgos?

“Los síntomas son todos aquellos en los cuales nuestra salud o confort se puede ver alterado. Dolores musculares, cansancio, fatiga, incomodad en el puesto de trabajo, problemas de salud, pueden ser algunos ejemplos. Éstos están directamente relacionados al agente que el trabajador se expone y pueden ser físicos, químicos y biológicos, además de ergonómicos y psicosociales”, detalla Figueroa.

Ante esto, se recomienda que todas las personas que forman parte de una organización estén preocupados de la seguridad, ya que quien conoce de mejor manera su puesto de trabajo o las deficiencias que puede encontrar es la misma persona. Una vez identificado el problema, se debe canalizar a través de los departamentos de prevención de riesgos o a través de los comités paritarios, quienes a su vez solicitan el apoyo técnico a su mutualidad (ACHS, Mutual, IST, ISL).

En el caso de las mipyme, si no cuentan con la asesoría de algún profesional en prevención de riesgos o no cuenta con comité paritario, lo puede canalizar directamente con su mutualidad para recibir la orientación que corresponda.

¿Dolores?

araya_gabrielNo es recomendable mantener siempre un mismo movimiento en un puesto de trabajo, así como tampoco lo es estar sentado todo el día o de pie más de cierta cantidad de horas, destaca el especialista en ergonomía y académico de Kinesiología de la U. San Sebastián, Gabriel Araya. Frente a los distintos casos, se pueden tomar ciertas sencillas medidas, dependiendo de las condiciones:

  • Disminuir el tiempo de exposición a dicho movimiento. Esto no quiere decir que el trabajador deje de hacer la tarea propiamente tal, sino más bien que se logre una correcta organización del sistema de trabajo generando “tareas dinámicas” o “rotaciones” de éstas durante la jornada laboral.
  • Pausas en los puestos de trabajo. En ciertos contextos industriales, como los procesos en serie, se ha evidenciado que pausas de tan sólo 3 minutos elevan la productividad y el rendimiento de trabajo en las personas. Si esto lo complementamos con rutinas de “Actividad Física” podemos generar beneficios directos en los trabajadores.
  • En contextos industrializados, las técnicas de flexibilización son efectivas para relajar la musculatura. En sectores de levantamiento de carga, los ejercicios de estabilización lumbar han dado buenos resultados. No obstante, en sectores de oficina donde se mantienen posturas mantenidas sedentes, las técnicas de elongación y la movilización articular son recomendadas. Todo esto tiene que ser asesorado por un experto que tenga conocimientos en actividad física y en ergonomía, ya que cada puesto de trabajo es distinto y cada trabajador es diferente.
  • Cuando se está sentado todo el día frente al computador, es recomendable implementar pausas de recuperación adecuadas que impliquen cambiar de posición sedente (sentado) a posiciones bípedas (de pie con dos apoyos). En primera instancia descansar o realizar otras tareas que no dificulten una disminución en la producción de la empresa o institución.
  • Para evitar problemas, se debe alinear correctamente la pantalla con la cabeza y ojos. Estos deben estar alineados con la pantalla con una leve flexión cervical. Cuando existen posturas mantenidas frente a un computador es recomendable realizar ejercicios de movilidad cervical (moviendo el cuello de forma lenta y en círculos de un lado hacia otro) y técnicas de elongación. Estos ejercicios deben ser supervisados por profesionales y la ejecución de estos debe ser sin presencia de dolor. Si por alguna razón se evidencia este síntoma se recomienda visitar a un médico.
  • Además de considerar un buen apoyo de los pies, también debe existir un correcto apoyo lumbar dado por el respaldo de una “buena silla” (no todas tienen respaldos lumbares ajustables). El apoyo lumbar genera una menor presión interna de los discos intervertebrales, importante para evitar patologías como las hernias de núcleo pulposo.
  • En cuanto a la posición de los brazos, se debe mantener una posición neutra de hombro con postura de codo orientada a los 90º, posicionado estos en los apoya brazos de la silla. Las muñecas deben ir dirigidas hacia delante con palmas hacia abajo (antebrazo en pronación), relajadas y en posición neutra. Se sugiere utilizar un colchón de silicona que permita generar un descanso del antebrazo junto con posicionar correctamente la muñeca en el teclado.
  • Uno de los segmentos que más se ve afectado en oficinistas son las muñecas. Una de las patologías asociadas es el síndrome del túnel del carpo, que causa gran incapacidad funcional y dolor en las personas. Ejercicios preventivos que puede ser recomendados para este tipo de trabajadores son los asociados a flexibilizar la muñeca a través de ciertas técnicas de elongación y movilización articular.
  • Y cuando se está de pie todo el día de manera estática, es decir, la posición bípeda, mantenida en el tiempo, está asociada a sobrecargas principalmente articulares. Se recomienda establecer cambios de posición cada cierto momento durante el día. En algunos casos suelen utilizarse “apoya pies” que generas cambios dinámicos en las descargas de pesos durante estas posiciones.

Angustia en el lugar de trabajo: La importancia de los factores psicosociales

Entre los principales tipos de enfermedades laborales, se encuentran las mentales. Así lo evidencian las últimas cifras entregadas por el Sistema Nacional de Información de Seguridad y Salud en el Trabajo (SISESAT), de la Superintendencia de Seguridad Social, que revelan que el 21% de las enfermedades son de origen psiquiátrico, ocupando la segunda mayoría inmediatamente después de las musculoesqueléticas (66%).

Ana AlcayagaDesde septiembre de 2015, es obligación para todos los sectores productivos, que los lugares de trabajo se preocupen de los riesgos psicosociales a los que exponen a sus trabajadores. Así lo menciona Anita Alcayaga, directora de Ingeniería en Prevención de Riesgos y Medioambiente de la U. San Sebastián: “las distintas organizaciones del país deben comenzar con un proceso de sensibilización, para luego seguir con la evaluación y posterior intervención. Esta última, por supuesto, es la etapa más relevante, sobre todo cuando existen condiciones que no son óptimas para las personas”.

La carga de trabajo se define como el grupo de requerimientos psicofísicos a los que se somete un trabajador en su jornada laboral. Antiguamente, sólo se medía el esfuerzo físico y ahora también se evalúa el esfuerzo mental, que genera fatiga.

La sobrecarga en un lugar de trabajo implica variadas afecciones. Por ejemplo, explica la experta, existen exigencias psicológicas -que tienen que ver con la complejidad de las tareas- que requieren de una red de ayuda y cuando ésta no se facilita, deja caer a los trabajadores en una evidente sobrecarga que disminuye su calidad de vida y de trabajo. Es que cuando las personas sienten que no pueden y que las responsabilidades se les escapan de las manos, el nivel de estrés es altísimo.

Otro ejemplo es el tipo de apoyo social y calidad de liderazgo al que se está exponiendo una persona a diario. Es importante entender que hoy no se requieren supervisores, sino que líderes que fomenten la motivación de los trabajadores. De esta manera, las empresas pueden proveer de capacitaciones, incentivos diarios, descanso correspondiente, pausas activas y reconocimiento del trabajo; pequeños aportes que ayudan –de alguna u otra forma- a disminuir la sobrecarga laboral.

Asimismo, todo lo relacionado con las compensaciones del trabajador. Más allá de los beneficios, la empresa debe demostrar preocupación por la salud de sus colaboradores como un elemento prioritario. Esto jamás es un gasto, sino una inversión: menor ausentismo laboral y mayor eficiencia en el trabajo.

Y la doble presencia es también un factor relevante. Esto, en muchos casos, tiene relación con las obligaciones del hogar que no se han logrado resolver por la poca flexibilidad del trabajo para permitir a las personas solucionar sus quehaceres personales. Entonces, se está en el lugar de trabajo, pero “con la cabeza en otro lado”.

Lo importante, en todos los casos, es que tanto los empleadores como los trabajadores tengan claros sus deberes y derechos a la hora de desempeñarse en un buen lugar”, enfatiza Alcayaga.

El trabajo, aunque muchos digan lo contrario, es una fuente de bienestar para las personas. Si bien puede que sea agotador, sí tiene efectos positivos, porque el estado contrario (desempleo), efectivamente puede producir enfermedades: depresiones, estrés por problemas de tolerancia a la frustración, dolores musculoesqueléticas producto del estrés, etc.”, destaca.

Paulina Espinoza A.
Prensa USS