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Viernes 13 Mayo 2016

El entrenamiento en liderazgo debe ser atingente a cada organización

Siempre será positivo ofrecer instancias de entrenamiento para potenciar las habilidades de liderazgo de quienes dirigen una organización o bien para descubrir nuevos líderes. La clave es que los programas se adapten a las características de la organización.

El entrenamiento en liderazgo siempre es positivo para una organización en la medida que potencia las características de liderazgo de los participantes y que se detectan a aquellos que, creyendo que tenían habilidades para ser líderes, resultan no serlo. Esto permite identificar quiénes son líderes positivos y qué tipo de liderazgo pueden desarrollar al interior de la organización.

slierLa capacitación debe ser vista como una inversión y no como un gasto, ni menos como un peligro, pues siempre reportará beneficios, tanto para tener mejores líderes como para saber quiénes efectivamente poseen los atributos que los puedan convertir en líderes dentro de la organización.

A lo largo de diversos autores y de la historia, no existe una definición clara y objetiva de liderazgo. Sí existen teorías, enfoques y experiencias que permiten potenciar atributos de los individuos que los transforman en líderes. Estos son los que debemos potenciar de acuerdo al tipo de liderazgo que necesitamos en la organización.

Hoy hombres y mujeres enfrentan cada vez más desafíos en el camino profesional y personal, debiendo encontrar el justo equilibrio entre su desarrollo como líderes en una organización y el cuidado y crecimiento de una familia.

 

Tanto quienes están a favor como quienes están en contra de la capacitación, reconocen la existencia del liderazgo en la organización e incluso la gran variedad de teorías al respecto revelan que, a lo largo del tiempo, al liderazgo se le ha dado importancia en el logro de objetivos en las organizaciones.

Hoy hombres y mujeres enfrentan cada vez más desafíos en el camino profesional y personal, debiendo encontrar el justo equilibrio entre su desarrollo como líderes en una organización y el cuidado y crecimiento de una familia. Este equilibrio debe representar el camino que cada uno de nosotros debe desarrollar para el crecimiento personal y colectivo; en este camino uno encuentra instancias de formación, capacitación y entrenamiento en habilidades analíticas y técnicas, transformando nuestro liderazgo basado en la disciplina que cada uno domina. No obstante, el desarrollo integral de un ser humano debe ir más allá del conocimiento técnico, debe apuntar al desarrollo de habilidades interpersonales y esencialmente a las habilidades emocionales.

Factores situacionales y externos

Las teorías actuales plantean un tremendo desafío a la hora de definir el liderazgo, aportando como principal característica que está en función de factores situacionales, que pueden ser propios o intrínsecos al líder, así como también factores que son externos y que pertenecen a los seguidores de estos líderes. Por lo tanto, los programas de capacitación en esta área deben estar orientados a cada una de las condiciones y situaciones que rodean a las organizaciones. Esto en variadas oportunidades se traducirá en que acciones de capacitación y entrenamiento para algunas organizaciones, en determinados contextos, no tendrán los mismos resultados para otras.

Los programas de capacitación en el área de liderazgo deben estar orientados a cada una de las condiciones y situaciones que rodean a las organizaciones.

Aquello no necesariamente significará que la capacitación sea mala, pues se debe velar por que sea atingente a las condiciones propias del entorno de cada organización. Al igual que se plantea que el liderazgo debe tener la capacidad de adaptarse a las condiciones o situaciones del entorno, una capacitación en esta área debe tener similares características de adaptabilidad, lo que permitirá obtener mejores resultados y efectividad en la formación de nuevos líderes. Actualmente las organizaciones han ido adaptándose a los nuevos tiempos y cambiando de estructuras jerárquicas y rígidas a estructuras más planas y flexibles y es en este último tipo de organizaciones que cobran mayor relevancia las características de liderazgo que se deben desarrollar en las personas. Es así como las habilidades interpersonales y emocionales como organizar equipos de trabajo, negociar soluciones, habilidad para comprender y luego ser comprendido, la perseverancia y el autocontrol, establecer relaciones de cooperación y co-construcción de resultados, el respeto por la diversidad y por las personas, valorando aspectos tan sencillos como un saludo, cobran un valor trascendental en el éxito de las organizaciones.

Adaptación

Si consideramos el liderazgo con énfasis en dos factores como el comportamiento directivo y el comportamiento de apoyo, ambos son susceptibles de mejorar por medio del perfeccionamiento y la capacitación, por lo tanto, un líder exitoso será quien mezcle de mejor manera y, de acuerdo a las situaciones en que se vea enfrentado, estos dos aspectos, generando que el equipo logre las metas y objetivos trazados.

Si consideramos los factores mencionados, podemos señalar que será beneficioso para la organización la capacitación en liderazgo y no existirán peligros en desarrollar programas de perfeccionamiento. Lo que sí se deberá tener en claro es que esta capacitación debe ser ajustada al entorno y contexto organizacional, ya que no siempre es una garantía que capacitaciones exitosas, capaces de generar líderes en una organización sirvan si se aplican tal cual en otra. Debe existir la pertinencia y adaptabilidad en los procesos al igual que un buen líder es capaz de adaptarse a los procesos organizacionales.

Será beneficioso para la organización la capacitación en liderazgo y no existirán peligros en desarrollar programas de perfeccionamiento.

En este sentido, resulta imperativo mejorar la capacitación en liderazgo, de manera que responda a las exigencias y requerimientos actuales y futuros en este campo y, en particular, integre no sólo el conocimiento especializado y las tecnologías avanzadas, sino las habilidades interpersonales y emocionales que permitan el desarrollo del individuo como un todo y le proporcionen las capacidades, habilidades y destrezas que requieren las actuales organizaciones y la capacidad de adaptación al cambio que el entorno exige.

Finalmente recordar que “el mejor ejecutivo es el que tiene la sabiduría para escoger buenos hombres para hacer el trabajo y la capacidad suficiente de abstenerse de intervenir cuando lo hacen”, según planteaba Theodore Roosevelt.

Luis Felipe Slier Muñoz
Director de Ingeniería Comercial
Universidad San Sebastián sede Concepción

Vea la columna en Diario Concepción.