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Jueves 05 Mayo 2016

Liderazgo organizacional: ¿Quo Vadis?

El escenario de desconfianza en las instituciones y en las personas también replantea el foco del liderazgo en el trabajo. ¿Cómo ha avanzado el management para potenciar a sus equipos en este contexto?

¿Cómo vemos el contexto económico y sus futuras perspectivas? La Facultad de Economía y Negocios de la Universidad San Sebastián, a través de su carrera de Ingeniería Comercial USS, desarrolló el Índice de Confianza en la Economía Regional (ICER), aplicado a la Región Metropolitana con datos levantados en marzo de 2016.

Entre sus múltiples resultados y conclusiones, el ICER pudo evaluar la percepción de los habitantes de la R.M. y su situación económica personal actual versus su situación pasada, así como sus perspectivas del país y la confianza en sus instituciones y sus posibilidades de consumo en distintos grupos socioeconómicos, género y edad.

El índice se construyó sobre una serie de cálculos para desarrollar una escala ponderada entre 0 y 100. En consecuencia, al ser consultados por “usted y su familia en la actualidad, diría que su situación económica es”, el resultado de los encuestados fue de un índice de 60.

No obstante, ante la pregunta por “los próximos 12 meses, ¿cree usted que habrá más, igual o menor cesantía?”, los encuestados arrojaron un índice de 34, mucho más abajo del punto de equilibrio de 50.

Al abordar el ítem de confianza en las instituciones, la revelación de los encuestados fue aún más clara. Ante la pregunta “usando una escala de 1 a 7, donde 1 es nada de confianza y 7 es mucha confianza. ¿Cuánta confianza tiene usted en…?” el desglose fue de 1.8 para “Políticos”; 2.4 para “Justicia”; 2.6 para “Gobierno”, 3.2 para “Transporte”, y 3.6 para “Empresas”, todos bajo 4.0.

valenzuela_mario-e1430855265243En ese contexto, Mario Valenzuela, vicedecano de la Facultad de Economía y Negocios de la U. San Sebastián, explicó que “existe un elevado nivel de desconfianza de las personas en relación a la de credibilidad y consistencia de la que gozan las distintas instituciones del país. Ello evidencia que diversos acontecimientos y comportamientos conocidos por la opinión pública han contribuido a dañar la confianza y la fe pública, la que posiblemente ya venía dañada por diversas situaciones relacionadas al nivel de inseguridad ciudadana, a la puerta giratoria del sistema judicial, a las reformas recientemente aprobadas en el plano tributario y laboral y a la política en general. Lo anterior es delicado, pues se pone en juego la percepción pública en relación a la estabilidad económica, legal e institucional del país. Esto conlleva a que los agentes económicos, que toman decisiones de inversión y consumo pensando en el futuro, se desenvuelvan en un contexto de mayor incertidumbre que los obliga a ser mucho más cautos, lo que no contribuye a reactivar a la actividad económica del país”.

El liderazgo en un contexto adverso

¿Impacta en el ámbito laboral un ambiente de incertidumbre económica y de desconfianza en las instituciones?

claudio-orellana-fernandez-001Claudio Orellana, decano de la Facultad de Psicología de la U. San Sebastián y experto en Comportamiento Organizacional, consideró de extrema relevancia diferenciar ambos conceptos. “Es distinto hablar de incertidumbre a hablar de desconfianza. La incertidumbre es parte natural de todo proceso de crecimiento y de aprendizaje, es parte de la esencia natural del ser humano. Nosotros no tenemos certeza “de nada”, solo de la propia muerte, pero desde el punto de vista futuro, desde el horizonte de posibilidades, “en el futuro todo es posible”. La desconfianza no solo implica una incertidumbre, sino además una incertidumbre respecto de las expectativas de lo que va a ocurrir; o bien, de que hay alguien que sabe lo que va a pasar y está ocultando información”.

matias-romero-donoso-001Matías Romero, director General de la Escuela de Liderazgo de la Universidad San Sebastián, precisó que “la desconfianza impacta negativamente, pero ella, más que por el actual contexto, se produce por la falta de claridad interna de las organizaciones. Así, obviamente afecta en la productividad e interés que cada uno de los trabajadores y colaboradores pone en el día a día. Ante la incertidumbre no se sabe qué hacer, y si valdrá la pena y el esfuerzo hacer o no el trabajo. Esto también afectará en mayor o menor medida de lo cohesionado de los equipos de trabajos”.

A las cifras de percepción sobre el desempeño de la economía en la Región Metropolitana, se suma la instalación en la ciudadanía de lo relevante que resulta la necesidad de liderazgos consolidados.

ACCION y Edgy presentaron de manera conjunta su “Sondeo de Liderazgo 2016”, publicado en La Segunda y El Mostrador, y que está planteado como una herramienta para conocer la percepción y disposición de las personas respecto a las nuevas formas de liderazgo en concordancia con los cambios sociales, y temáticas de colaboración y la sostenibilidad. Los resultados del sondeo arrojaron que un 97% de los entrevistados manifiesta la necesidad de que surjan nuevos liderazgos en Chile, y se suma al 59 % que considera que en Chile y el mundo, la falta de nuevos liderazgos podría afectar la vida de un país.

Entre numerosos aspectos, al desglosar el “Sondeo de Liderazgo 2016” de ACCION, y ante la consulta sobre las características que deberían tener estos nuevos liderazgos, los encuestados se inclinaron por una alta valoración a la honradez y a la ética (95%) como atributos indispensables que todo líder debería tener.

Cumplir con lo prometido (82%); visión de futuro (81%); la orientación hacia el bien común (80%); la cercanía con los ciudadanos (78%); la empatía (76%); la capacidad de escucha (73%); la convicción (63%); 61% la capacidad para convocar y dialogar; capacidad de reacción inmediata (55%); capacidad de movilización (33%); proyecto autónomo diferenciado (31%) y sólo el 6% mencionó la ambición política.

AB0A0489Ignacio Larraechea, gerente general de ACCIÓN, contextualizó en que “lo que este sondeo nos muestra es que estamos en presencia de una profunda erosión de las formas clásicas de liderazgo. Este desgaste se da en todo ámbito y afecta con la misma fuerza a líderes políticos, estudiantiles, empresarios, religiosos y /o líderes sindicales. Los nichos clásicos de influencia social (partidos políticos, iglesias, sindicatos, empresas, etc.) están en jaque; ya no sirven para dar respuestas concretas y reales a las transformaciones sociales que afectan e interesan a los ciudadanos, y esto es básicamente porque esas instituciones no fueron capaces de renovarse a la par de una sociedad más exigente que demanda no sólo representatividad sino directa participación”, especificó Larraechea.

Matías Romero, consideró que a su juicio, para los próximos meses aún no se vislumbran certezas para los trabajadores. “Aun se ve mucha incertidumbre, sobretodo ver si realmente las reformas que se están generando tanto a nivel político e institucional van a seguir impactando o no en la economía, ya sea atrayendo o alejando nuevos recursos desde afuera. O brindando confianza para la inversión interna”.

Sobre el liderazgo organizacional y lo que se espera de él, Romero consideró indispensable el mantener lazos comunicacionales entre la alta dirección y los colaboradores. “Siempre es fundamental fortalecer la comunicación de todos los miembros de su equipo y con todos los colaboradores y trabajadores de la empresa. En un contexto adverso, la toma de decisiones y la ejecución de nuevas políticas o de nuevas prioridades se pueden adoptar rápidamente, pero no se puede aumentar la incertidumbre si la gente no sabrá lo que está pasando y si efectivamente hay una crisis o no”.

Cristián Fuentes S.
Prensa USS