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Lunes 21 Marzo 2016

Escoger jardín infantil pensando en el hogar

Cuando ya apareció marzo y las cosas comenzaron a tomar su curso natural para el resto del año, aún se está en condiciones de reflexionar sobre las decisiones tomadas: ¿es un buen lugar aquel jardín infantil que escogí para mi hijo/a?

Información sobre cómo elegir un jardín adecuado para los niños, hay en muchas partes. Desde la Junta Nacional de Jardines Infantiles (JUNJI) hasta portales web orientados para madres, tienen la información formal al respecto. Pero, ¿cómo hacer para tomar la mejor decisión sin basarse en un enorme listado de requerimientos prácticos? Frente a esto, la directora de Educación Parvularia de la Universidad San Sebastián, María Liliana Delgadillo, explica cuán importante es el sentido común en esta toma de decisiones. “El jardín infantil debe ser una extensión del hogar, por lo tanto, cualquier mamá o papá está en condiciones de saber elegir qué lugar es el más óptimo para su hijo, basándose en lo que tienen en su propia casa para su bienestar”, cuenta.

Lo más importante, según destaca la experta, es entender que los jardines infantiles no sólo existen para “salvar el horario” de los padres, cuando éstos trabajan. “Si yo tuviera que recomendar, no pondría a ningún niño en sala cuna hasta los tres años, si es que la mamá puede estar con el niño. Pero el jardín viene a suplir una necesidad de las madres que trabajamos, entonces todos los niños van al mismo tren. Son situaciones de contexto”, dice la académica.

De esta manera, quienes van a un jardín infantil, aprenden mucho en ellos. “No son guarderías, sino que son instancias pedagógicas. Es decir, no tienen un rol puramente asistencial”, explica Delgadillo. Así, las enseñanzas se establecen curricularmente. “En una casa se aprende mucho, sobre todo si se tiene una familia con más hermanos: los niños aprenden a hablar, jugar, compartir, amar, etc. Muchas cosas, pero de manera natural. En el jardín están direccionados: hay espacios y rutinas pedagógicas”, describe.

 

Las 6 claves para elegir bien

Hay varios aspectos cuando uno busca un lugar para que los niños puedan estar mientras los padres están trabajando, los que van desde la infraestructura del establecimiento hasta el personal, el equipamiento y material didáctico, los aspectos sanitarios, asesoría nutricional, entre otros.

  • ¿Poco espacio?

“No es necesario conocer los reglamentos de la JUNJI porque los papás y mamás saben cuánto espacio necesita un niño para estar en una situación de bienestar”, asegura la experta. Entonces, para saber si la infraestructura del jardín es la adecuada, además de la sala se puede aplicar el mismo criterio para los demás espacios como vía de evacuación, patio, baños, etc.

Además, a este espacio tienen todo el derecho de entrar los papás. “No podemos contratar un servicio sin poder mirarlos en el momento en que queramos”, recalca. Así, es importante que sea un lugar de puertas abiertas para los papás. “Debiera ser siempre un espacio donde los niños se sientan muy libres, cómodos y seguros”, menciona.

  • No es sólo vocación, sino conocimientos.

“Cuando los niños se quedan en un jardín infantil, debiera ser la prolongación del hogar y es importante que estén en manos de gente especializada, no cualquier persona”, destaca María Liliana Delgadillo, haciendo énfasis en que los papás pueden exigir ver los certificados técnicos y profesionales del personal del jardín.

Por otra parte, este punto también dice relación con la cantidad de personas a cargo de los niños. “El personal tiene que estar conforme a la cantidad de niños. Esto lo regula la Junji y la Subsecretaría de Educación Parvularia, pero son apreciaciones que van de la mano con el sentido común. Los padres saben que una sola persona no puede hacerse cargo de 10 niños, por ejemplo. Y si hay 20 niños en un espacio pequeño, se nota que no se pueden movilizar cómodamente”, dice.

  • ¿Cómo le van a enseñar?

Es importante que los jardines infantiles tengan una propuesta, tal como funciona con los colegios y universidades. Esto te da toda la información de la orientación formativa que se les entregará a los niños: qué valores, cuál va a ser la práctica curricular que van a tener, cómo van a aprender los niños.

  • Material

Un equipamiento de material didáctico y que estén a la altura de los niños, son cosas que van hablando pedagógicamente del jardín. Porque, por ejemplo, si los materiales están todos a la altura de un adulto, indica que sólo los utilizan cuando se los pasan.

  • Siempre con documentos

Las mamás y papás tienen todo el derecho de exigir ver el documento que acredita que son una institución certificada por la Junta Nacional de Jardines Infantiles (JUNJI). Los roles están en un papel y además en un listado en la página web. Y todas las salas cunas vía transferencia también deben contar con su certificación y aquellos que no la tienen, no son un lugar idóneo para un niño. Esto asegura que todos los aspectos sanitarios de las salas, baños, cocina y patio son adecuados.

  • Seguridad ante todo

Lo primero es conocer todo sobre las vías de evacuación. ¿Son expeditas? ¿Están habilitadas? Estas son preguntas clave. Así lo asegura Ana Alcayaga, directora de Ingeniería en Prevención de Riesgos y Medioambiente USS, quien además agrega la importancia de fijarse también en los aspectos sanitarios. Por ejemplo, que los baños sean de un tamaño adecuado para ellos, de manera tal que los puedan utilizar sin mayores problemas.

Las parvularias deben tener cursos de manejo de RCP básico, de maniobra de Heimlich y de primeros auxilios. Es elemental”, afirma Myriam Pérez, docente de la Facultad de Enfermería USS. Y a esto todos pueden acceder, ya que los jardines están adheridos a una mutual, que proveen esos cursos de capacitación.

  • De regreso a casa

Otro punto destacable es que, al volver del jardín infantil a la casa, sea un adulto quien recibe al niño, para que pueda revisar que no haya sufrido algún daño no informado. “Uno debe estar muy atenta con los niños, sobre todo cuando aún no pueden hablar para contar si sucedió algo fuera de lo normal. Los niños hablan, pero con el cuerpo”, dice la directora de carrera.

“Es importante que cada mamá cada vez que mande al niño al jardín se asegure de qué lesiones tiene cuando lo baña o le cambia de ropa. Siempre debe revisar en qué condiciones llega el niño desde el jardín”, afirma la docente de enfermería Myriam Pérez.

En estos casos, cuando hay moretones y no lo tenía previo a la ida al jardín, debe dirigirse a un centro de urgencia para hacer la constatación de lesiones, tal como lo haría ante cualquier otro incidente.

Como lo más posible es que a esa hora el jardín esté cerrado, al otro día ir para obtener las explicaciones correspondientes. “Todos nos damos cuenta cómo es una mordedura, cómo es un hematoma en caso de un golpe o una quemadura”, destaca.

Paulina Espinoza A.
Prensa USS