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Lunes 01 Junio 2015

Para el 2050 la población de 80 años aumentará cinco veces

Efectos Económicos del Envejecimiento de la población en Chile

Diversos indicadores y mediciones levantan la alerta del sostenido aumento de los adultos mayores en relación al resto de la población, lo que plantea problemas inéditos como el decrecimiento de la fuerza de trabajo, base del sistema económico, así como también el aumento de la demanda por prestaciones de salud.

La última encuesta Casen 2013 revela que la tendencia de envejecimiento de la población en Chile se mantiene desde 2011 a la fecha; periodo en que la cantidad de adultos mayores aumentó 9,3% destacando que en este segmento etario un 19% tiene algún tipo de dificultad física -leve, moderada o severa- para desarrollar actividades cotidianas.

Como explica el rector de la Universidad San Sebastián, el economista Hugo Lavados, en su libro Progreso Económico con Insatisfacción Social, esta situación da cuenta de un cambio en la estructura demográfica del país, “pues si en 1990 la base de la población estaba compuesta por el grupo de menor edad, hoy observamos una importancia creciente del grupo de la población que sobrepasa los 60 años”. Sin embargo, la problemática que se plantea a partir de esto, es determinar si la sociedad en su conjunto, “el estilo de vida predominante, el sistema económico y las políticas públicas, tal como se conocen, están preparados para el cambio demográfico ad portas”, explica el economista.

De acuerdo a los expertos, el fenómeno de la transición demográfica se cumple en cuatro etapas muy definidas. En la primera las curvas de mortalidad y natalidad se separan, empezando a disminuir la primera y manteniéndose la segunda, ésta se denomina boom demográfico. Luego se profundiza la caída de la mortalidad hasta llegar a su mínimo, para en una tercera etapa empieza a disminuir rápidamente la natalidad; finalmente en la última fase, la mortalidad sube lentamente y la natalidad se desploma, así la población se empieza a reducir, pero muy envejecida. Chile se encuentra en el inicio de una etapa cuatro.

En el contexto mundial nuestro país tiene un comportamiento demográfico propio de las naciones desarrolladas, pero sin alcanzar los mismos ingresos ni las coberturas de salud para el adulto mayor. Así tenemos la más alta expectativa de vida de Latinoamérica, siendo incluso superior a Estados Unidos. Y según el Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía, CELADE, a más tardar durante la próxima década la población de Chile empezará a disminuir; es decir, el número de chilenos el año 2050 será menor que el número del año 2000. La población de 80 años y más, crecerá sobre cinco veces y representará a un 6,9% de la población total, doblando el número de mujeres al de hombres. A esto se le llama “siglo estéril”.

Adultos mayores y empleabilidad

El cambio demográfico en Chile supone en un futuro mediano el tener que enfrentar diversos efectos adversos y una de esas consecuencias será la empleabilidad. De acuerdo a la OECD la empleabilidad de los adultos mayores no ha aumentado de acuerdo al crecimiento de la sobrevida. Sobre 50 años en las mujeres y 60 años en los hombres, el porcentaje que trabaja es relativamente bajo; esto por factores como la menor escolaridad, menor disposición a la jornada completa, enfermedades y más población sobre 70 y 80 años.

El consejero del Banco Central de Chile, el economista Joaquín Vial, explicó en su clase magistral de inauguración de año académico 2013 de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad San Sebastián que “el menor número de nacimientos impacta en una reducción en entrantes potenciales a la fuerza de trabajo, al igual que el aumento en el número de personas que alcanzan edad de jubilación y posibles pérdidas de capacidades laborales. Ambos efectos combinados apuntan a un menor aporte del trabajo al crecimiento económico”.

Según los datos más recientes disponibles en la Nueva Encuesta Nacional de Empleo 2013 (NENE), el grupo de personas de 55 y más años dentro de la fuerza laboral ha ido en aumento, cerca de 8 puntos porcentuales, pasando de un 10,4% en 1986 a un 17,1% en 2009 de la fuerza laboral total. Por lo tanto, la fuerza laboral chilena se ha ido envejeciendo con el paso del tiempo. Un 42,1% de las personas de 55 años y más está empleado u ocupado, distribuido entre 34,5% empleados full y 7,5% subempleado, es decir, que trabajan menos de 40 horas semanales y desean trabajar más horas. Un 56,6% está inactivo y un 1,3% desocupado.

El problema de la empleabilidad en los adultos mayores está dado por aquellos que no consiguen encontrar empleo, aun cuando necesitan trabajar después de su jubilación; mientras los que trabajan, lo hacen por lo general en actividades de perfil de ingreso relativamente bajo o sin remuneración, quedando desprotegidos en el ámbito de seguridad social.

Más viejos, más enfermos

El economista Hugo Lavados hace un punto de inflexión en materia de adultos mayores y salud “por ejemplo, la relación entre envejecimiento y gasto es directa, crece con aumentos de ingreso. De igual forma sabemos que una persona de 65 años requiere anualmente 4,5 veces más el gasto en salud que alguien de 30”.

Por su parte Joaquín Vial, destaca que los problemas para financiar los mayores gastos en seguridad social derivados del envejecimiento, como pensiones, salud y cuidado extendido, entre otros, pueden traducirse en aumento de impuestos, mayor prima de riesgo para el financiamiento fiscal y, eventualmente, en mayor inestabilidad macroeconómica.

“En el caso de la salud el problema es que los pacientes más caros son los que aumentan su peso en la población. Este es un fenómeno universal, pero más agudo en países desarrollados”, explica Vial.

Y es que es un hecho que el número de enfermedades crónicas aumenta con la edad y de igual forma se incrementa el número de medicamentos consumidos por los pacientes mayores. Por ejemplo, la Encuesta de Calidad de Vida y Salud  del Ministerio de Salud elaborada el 2000, destaca la prevalencia de la hipertensión en un 24% para los adultos entre 45 y 64 años; 41% en el grupo entre 65 y 74 años; y 44% en el segmento de 75 y más.

Entonces volvemos a uno de los indicadores de la Casen 2013, que arroja que del 16,7% que representa hoy la población de adultos mayores en el país, un 19% tiene algún tipo de dependencia física -7% leve, 5,8% moderada y 6,2% severa- para desarrollar actividades cotidianas.

Estos antecedentes ponen en evidencia uno de los principales desafíos del envejecimiento poblacional, la dependencia, que genera un alto impacto tanto en la calidad de vida de las personas que la padecen como para quienes están a cargo de sus cuidados, y por consecuencia en altos costos para el sistema de protección social.

Como indica el Estudio Nacional de la Dependencia 2009 del Servicio Nacional del Adulto Mayor,  Senama, el 85,6% de los cuidadores principales de adultos mayores con dependencia, son mujeres, quienes además de proveer cuidados, continúan ejerciendo otros roles domésticos y reproductivos, lo que sumado a su integración cada vez mayor al mercado laboral, supone una altísima carga de trabajo, potenciando situaciones de alto estrés, que implican deterioros psíquicos y físicos, impactando negativamente en su salud y calidad de vida, que se replica al interior de sus familias.

Urgencia de Políticas Públicas

Con toda la información disponible, es posible decir que el envejecimiento poblacional es una de las principales transformaciones sociales de la modernidad y que por ello requiere ser abordado desde las políticas públicas de manera transversal y multidisciplinaria. Es importante aprender de las experiencias internacionales para no cometer los mismos errores y a la vez no aplicar modelos de sociedades con infraestructura, recursos económicos y culturales distintos a los chilenos.

Joaquín Vial propuso en su presentación en la U. San Sebastián, crear conciencia de lo preponderante que es prepararse para el financiamiento de una vida más larga. “Ahorros pequeños que ganan intereses se convierten en sumas importantes. $50 mil de ahorro mensual en un año, se convierte en $2,88 millones en 40 años a interés anual de 4%”. De igual forma propone crear mayores oportunidades en el mercado laboral, potenciando carreras profesionales más flexibles y aprendizaje continuo.

Por su parte, Hugo Lavados plantea que “muchos países han implementado programas de residencias para adultos mayores. La Facultad de Economía y Negocios de la Universidad San Sebastián hizo un estudio respecto a la situación general de ancianos residentes. Como era esperable y sólo por la edad, la prevalencia de enfermedad en este grupo es enorme y así prácticamente no hay posibilidad de ser anciano y sano. A partir de este mismo estudio se hizo un cálculo del costo para el Estado el implementar un programa satisfactorio en cobertura y con una calidad mínima, y el valor es de MMUS$ 1.800”.

Así, los adultos mayores son quienes construyeron los logros de la sociedad que hoy conformamos, por lo que representan el capital histórico social, económico, político y cultural de la nación; desde esa perspectiva su cuidado, bienestar y previsión es responsabilidad de las acciones y decisiones que se tomen en la actualidad, considerando que el envejecimiento de la población es una realidad, que independiente de las políticas de promoción de la natalidad que se deben implementar, vamos a experimentar como país en el corto plazo.

¿Y usted qué opina?

Pamela Pérez G.
Prensa USS