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Jueves 16 Abril 2015

Los efectos de levantarse a oscuras

Con la mantención del horario de verano, los niños y padres comienzan a sentir los efectos de comenzar el día a oscuras.

 

Luego de que el Gobierno anunciara la suspensión indefinida del cambio de horario entre verano e invierno, surgieron dudas respecto a las posibles consecuencias de esta medida en el funcionamiento cotidiano de las personas.

De acuerdo al ministro de Energía, Máximo Pacheco, consideraron como Gobierno que “es más razonable mantener un horario único y evitar de esta forma los efectos secundarios que conlleva cambiar dos veces al año la hora, tanto para las personas como para los instrumentos tecnológicos”.

Sin embargo, la mantención del horario de verano, es decir, que el huso horario será GMT-3 en el continente y de GMT-5 en territorio insular de forma permanente, tendrá resultados que podrán ser positivos para unos y negativos para otros.

Por una parte, el Gobierno se apoya en la idea de que esto ayudará a hacer un mejor uso de la energía y a mejorar la calidad de vida de los chilenos, ya que contar con una hora más de luz por la tarde permitirá la realización de más actividades al aire libre y la vida social y en familia  fuera del horario laboral y de estudio.

Sin embargo, el nuevo huso horario hace que cada día amanezca más tarde a medida que se avanza a los meses de invierno. Si en abril el sol sale alrededor de las 8 de la mañana, en junio se espera que esto suceda cerca de las 9 de la mañana.

Algunos de los más afectados con esta situación son los niños, ya que tendrán que adaptarse a despertar, levantarse y llegar a clases a oscuras, lo que puede generar más soñolencia de la habitual, desgano e irritabilidad.

Según la psicóloga de la Universidad San Sebastián, Ximena Rojas, “el cuerpo se acostumbra a ciertos ritmos y ciclos. Sobre todo en los niños, su sistema no entiende por qué debe levantarse y comenzar el día a oscuras. Por eso es probable que se produzca algún desajuste en el corto plazo, pero a largo plazo, se acostumbran. El sentir que deberían estar durmiendo en vez de despiertos puede que les afecte un poco el estado de ánimo, pero no el aprendizaje. Aunque sí pueden demorarse más en activarse e iniciar sus actividades”.

Para enfrentar estos efectos secundarios de iniciar el día de noche, la psicopedagoga de la carrera de Educación Diferencial de la Universidad San Sebastián, Nancy Tello, da algunas recomendaciones orientadas a mejorar la iluminación y activar el cuerpo y la mente.

“Acondicionar la iluminación es un buen hábito. Encender las luces de la casa de a poco al despertar ayuda a aminorar el hecho de levantarse a oscuras. También es una buena idea que los niños, tanto de la etapa prescolar como escolar, realicen actividades de inicio para despertar y activarse”, explica la académica USS.

Una de las prácticas que se están utilizando en muchos colegios para optimizar el aprendizaje y la creatividad es la gimnasia cerebral o “Brain Gym”, que consiste en una rutina de ejercicios simples que estimula y mejora el funcionamiento cerebral.

Nancy Tello también pone énfasis en los hábitos de higiene del sueño que se deben aplicar a la hora de acostarse. “Esto es fundamental para que los niños puedan descansar y concentrarse durante la jornada de estudio. El organismo se regenera durante las horas de sueño, por lo que prescolares y escolares debieran dormir entre 11 y 12 horas diarias. Por eso, es importante que antes de dormir se acomode el ambiente bajando la luz y los sonidos, y especialmente se apaguen las pantallas del computador, tablet y celular”.

La especialista explica que “en la noche los niños se activan con el uso de las pantallas, ya que están expuestos a una estimulación intensa que activa el cerebro. Esto quiere decir que, aunque duerma, el niño no descansa si la pantalla fue apagada una hora antes de acostarse porque el cerebro queda activo, al menos, por una hora o una hora y media más”.

 

Giorgia Pagani

Prensa USS