Mascarilla y verano: Cómo sobrellevar una incomodidad obligatoria

06 de enero de 2021

No solo es una recomendación: es una resolución del Ministerio de Salud que obliga a llevar mascarilla en la vía pública, con el riesgo de ser multado, de no cumplir. ¿Cómo seguir esta orden cuando el calor es el adversario?

Mascarillas y verano: Cómo sobrellevar una incomodidad obligatoria

Durante el invierno, y la agradable primavera del centro y sur de Chile, el uso de mascarillas no representó mayor incomodidad. Sin embargo, el aumento de las temperaturas ha traído un problema de proporciones, que es su uso con calor, lo que claramente impide una correcta ventilación (con consiguiente sensación de ahogo) y, para muchos, conlleva problemas para respirar.

Paulina-FernandezPaulina Fernández, académica de Tecnología Médica de la Universidad San Sebastián, sede Concepción, recalca, sin embargo, la vital relevancia del uso de protección facial. “Hay una cantidad importante de estudios que avalan el uso de las mascarillas en contra de las microgotas o aerosoles que podrían estar contagiando y transmitiendo el Covid-19”, señala. “La mascarilla es una barrera que nos aísla del virus, tanto de adquirirlo como de contagiarlo. Sin embargo, su eficiencia debe ir asociada al permanente lavado de manos y al distanciamiento social, que debe ser de 1.8 metros. Este distanciamiento es el que asegura que la mascarilla cumpla un papel eficiente”, dice.

La académica destaca la mascarilla KN95, porque filtra el 95 por ciento de las partículas que tienen 0,3 micras (300 nanómetros: el Covid va de 60 a 140, por lo que podrían impedir el paso del virus). Pero tampoco desecha la idea de usar mascarillas quirúrgicas o símiles. “El Centro para el Control y Prevención de Enfermedades, CDC, sí las sugiere, ya que las KN95 o N95 son preferenciales para trabajadores de la salud”, narra la profesional, quien además es magíster en Bioquímica Clínica e Inmunología.

Otras mascarillas que pueden resultar menos sofocantes son las confeccionadas en algodón, de género, “que permiten el paso mínimo de aire, sin dejar pasar el virus. Aunque deben tener dos o tres capas, o bien un filtro, que se desprende al momento de lavar la mascarilla, que también se puede reutilizar”, acota.

A la vez, advierte sobre algunos detalles: que cubra completamente la zona de la nariz y la boca; se ajuste con precisión a la cara, para que no queden espacios; que el material permita respirar; evitar manipular mucho los elásticos, y que no tengan válvulas de exhalación o ventilación, porque puede dejar ingresar al Covid-19”, afirma.