Muestra USS rescata el casi extinto trabajo de los volantineros

14 de septiembre de 2021

Emblemas de la primavera y las Fiestas Patrias, los volantineros pierden terreno ante la avanzada de los productos industrializados. La USS revive este colorido oficio y presenta la historia de dos de sus más destacados exponentes.

 

Por décadas han llenado de color los cielos de nuestro país, especialmente como representantes de que la primavera y el 18 de septiembre se acercan. Y aunque su presencia pareciera ir en retirada, aún existen artesanos que dedican tiempo y cariño al oficio de confeccionar volantines. Hoy, la Universidad San Sebastián reconoce el trabajo de dos de ellos con la exposición El Arte en el cielo.

La muestra, dispuesta en los pasillos del campus Bellavista, contempla 12 volantines, 11 confeccionados por Esteban “Chester” Oyarzún y una libélula inventada por Guillermo Prado, abuelo del expositor Boris Prado (@volantinchileno). Guillermo es reconocido como uno de los revolucionarios del volantín chileno: cambió ciertos elementos para hacerlo más aerodinámico, inventó el carrete del hilo y diversos objetos como la mencionada libélula, cohetes y platillos voladores, entre otros.

“Quisimos que nuestros estudiantes y colaboradores, que comienzan a asistir a la universidad, disfrutaran de un arte que se hereda y que poco a poco va desapareciendo”, afirma Marcela Federici, directora de Extensión Cultural y Ceremonias de la USS. Por ello, junto a la exposición “también se llevó a cabo un registro audiovisual de los volantineros participantes (al final de esta nota), donde cuentan cómo aprendieron este arte, cómo lo ejecutan y cómo desean mantener esta tradición”, agrega.

Colores, paciencia y arte

De sus 39 años de vida, Esteban Oyarzún (uno de los volantineros de El Arte en el cielo) lleva 25 dedicados al volantín profesionalmente. “Desde chiquitito me gustaba encumbrar. A las 9 de la mañana ya estaba fuera de mi casa con un volantín”, dice el artista, quien gracias a sus creaciones ha podido vivir en plena pandemia.

“En estos dos años la compra de volantines creció. El estar tanto en casa llevó a que mucha gente se interesara de nuevo en ellos”, dice. Y la temporada primaveral (incluyendo Fiestas Patrias) es la más intensa. “Fabrico cerca de 100 mil y 120 mil cada temporada. Estoy fabricando casi todo el año”, agrega. “Empiezo a las 7 de la mañana y estoy hasta pasadas las 12 de la noche”.

“Por eso me pone tan contento y orgulloso que mi trabajo esté en la USS”, dice. “Es mucho el tiempo, la dedicación, el cariño, la paciencia que uno pone en este arte, porque para mi es un arte. Lástima que algunos no lo vean así. Pero hay mucha creatividad atrás, además de un trabajo minucioso, detallado. Es como pintar en tela, pero pegando pedacitos de papeles”. Si deseas conocer más de su trabajo, revisa este link.

Payas, volantines y “18”

Para preparar las festividades patrias, la USS lanzó el concurso Payando con el volantín, donde la imaginación es la clave. Para participar solo debes grabar un video de hasta un minuto donde lances una paya que incluya la palabra volantín. Luego debes enviarlo vía WeTransfer a [email protected] y listo.

Tienes plazo hasta el 24 de septiembre, hasta las 20:00 horas, para hacer llegar el material, el que debe incluir tu nombre, Rut, mail y número de contacto. El concurso está orientado a estudiantes y colaboradores de la Universidad. ¿El premio? Una maleta de madera con volantines del artesano Boris Prado.

Conoce aquí las Bases del concurso

Si quieres descubrir la labor de los artesanos participantes en El Arte en el Cielo, revisa los siguientes links: