1942: El último suspiro de la “Política del Buen Vecino”

12 de septiembre de 2022

Una investigación historiográfica del profesor Sebastián Hurtado concluye que Chile fue escenario del fin de la política de no-intervención por parte de Estados Unidos en América Latina, en plena II Guerra Mundial.

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En 1933, el presidente de Estados Unidos Franklin D. Roosevelt (en la foto) implementó la “Política del Buen Vecino”. Con el objetivo de establecer relaciones amistosas y acuerdos de defensa mutua con las naciones de América Latina, este enfoque se basaba en la cooperación, la no intervención y el comercio en lugar de la fuerza militar.

SebastianHurtadoEl historiador Sebastián Hurtado, académico e investigador de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, plantea que el suspiro final de esta política involucró a Chile, particularmente, con la elección presidencial de 1942. Este hallazgo nace de los estudios y revisión de documentos en el marco de su proyecto Fondecyt de Iniciación “Radical Presidents and New Deal Democrats: Chile and the United States, 1938-1952″.

Tras el fallecimiento de Pedro Aguirre Cerda en noviembre de 1941, la elección de su sucesor se programó para el 1 de febrero de 1942. En el intertanto, el 7 de diciembre de 1941, Japón atacó Pearl Harbor y Estados Unidos entró en la II Guerra Mundial. Así, dice el Dr. Hurtado, “el contexto de la elección presidencial chilena es de una guerra genuinamente mundial en la que el poder hegemónico del continente está involucrado directamente, lo que cambió inmediatamente las condiciones en que se va a desarrollar esta elección”.

“Democracia versus totalitarismo”

Uno de los primeros nombres que surgieron como carta presidencial fue Carlos Ibáñez, sin embargo, desde el primer momento las embajadas de Estados Unidos y Gran Bretaña alertaron a sus gobiernos de que, tras la candidatura de Ibáñez, están las potencias del Eje que, según reportes de inteligencia, lo estarían financiando.

“El embajador de Estados Unidos, Claude Bowers, ve la elección presidencial con Ibáñez enfrentándose a cualquier otro candidato como una competencia entre democracia y totalitarismo”, explica Sebastián Hurtado.

La Política del Buen Vecino comienza a tambalear. Bowers y Gran Bretaña favorecen la candidatura de Óscar Schnake (PS), y de Eduardo Cruz Coke (Conservador) y Gabriel González Videla (Radical) como alternativas: todos ellos “pro-aliados” a ojos de Bowers. Ambas embajadas incluso llegan a proponer un apoyo directo a Schnake a través de financiamiento, o bien solicitar a Stalin que instruya al partido comunista chileno a votar por este candidato.

Finalmente, Schnake se retira del balotaje en favor de la candidatura de Juan Antonio Ríos (Radical), continuando luego las tensiones desde Gran Bretaña y Estados Unidos por apoyar a Ríos, o bien realizar algún tipo de operación en contra de Ibáñez.

En la documentación diplomática de la época, dice el Dr. Hurtado, se observa una pugna interna en la administración del presidente Roosevelt, entre quienes optaban por intervenir en la elección chilena (como el mismo Bowers) y los adherentes a la política del buen vecino.

Adiós al buen vecino

A pocos días de las votaciones, Estados Unidos solicitó expresamente a Gran Bretaña que no interviniera, y finalmente Juan Antonio Ríos ganó la elección. “La posibilidad de intervención, y las decisiones que se toman respecto de no intervenir, nos dicen bastante sobre el contexto de la época, pero también de los cambios que se están anunciando para la política norteamericana”, señala el Dr. Hurtado.

Este episodio, agrega, “es una expresión bastante cruda de la hegemonía norteamericana en América Latina, aun cuando existe una decisión por la no intervención, y también ante una potencia como Gran Bretaña al frenar directamente su intervención”.

“Éste parece ser el último momento en que abiertamente se intenta defender la política de no intervención en América Latina, antes de que eso empiece a cambiar”, dice, porque, además, en las conversaciones con Gran Bretaña, la postura de Estados Unidos es que frente a un eventual triunfo de Carlos Ibáñez, no le hubiesen permitido gobernar armónicamente ni oponerse a ellos.

Para Sebastián Hurtado, este momento es una suerte de capítulo inicial de lo comenzará a ocurrir posteriormente en la Guerra Fría. “Una especie de prólogo de una historia que va a tener capítulos mucho más claramente reconocibles posteriormente”, concluye.

Cabe destacar que los hallazgos del profesor Hurtado fueron recientemente presentados en el seminario “Tiempos radicales: Chile, Estados Unidos y el mundo entre la II Guerra Mundial y la Guerra Fría“, que contó con la participación de la Dra. Monica Ramkin, destacada investigadora y Directora del Centro de América Latina de la Universidad de Dallas-Texas.