Educación superior: Una tormenta financiera perfecta

08 de abril de 2020

Son muchas las prioridades en esta crisis económica, Una de ellas, es dar una solución a un problema que se avecina y que mantiene en vilo a muchas familias que ven con angustia la interrupción de la educación de sus hijos.

Educación Superior: Una tormenta financiera perfecta

La pandemia tendrá efectos económicos devastadores en los próximos meses, elevando el desempleo con una severa caída de los ingresos de muchas familias chilenas. En la educación superior, la situación adquiere ribetes dramáticos porque, con excepción de los estudiantes en gratuidad, que llegan a 400 mil, hay otros 500 mil con distintos grados de vulnerabilidad, que pagan aranceles. Por lo tanto, es ineludible tender puentes financieros que eviten bruscos saltos en la morosidad y en la deserción.

Rector Carlos WilliamsonLas universidades pueden colaborar, pero tienen pocos espacios de maniobra. La nuestra ha dispuesto que, para casos de probada insolvencia, se reprogramen las siguientes dos cuotas de copago. Pero eso tiene límites. Desde luego, bajar aranceles no es posible, porque agravaría el problema financiero, obligando a hacer ajustes internos dolorosos y afectando la calidad de la enseñanza.

En consecuencia, el único modo de generar un real alivio financiero a las familias es una reprogramación de deudas a plazos más amplios. Sin embargo, las universidades no tienen espaldas financieras para hacerlo y tampoco los bancos estarán dispuestos a prestar, ya que en la educación no hay un activo colateral de garantía, que respalde una operación de crédito de largo plazo.

Aquí es donde se justifica el rol subsidiario del Estado para prestar o avalar. Lo más urgente, por ahora, es focalizar la ayuda en los estudiantes más vulnerables. Por ejemplo, en universidades acreditadas que no acceden a la gratuidad, son alrededor de 60 mil. Se propone que el Estado les otorgue un crédito para financiar su copago en esta emergencia. El costo fiscal bordearía los US$ 50 millones, lo que representa solo un 0,49% del paquete de ayuda económica global anunciado por el Gobierno.

Son muchas las prioridades en esta crisis económica, Una de ellas, sin duda, es dar una solución a un problema que se avecina y que mantiene en vilo a muchas familias que ven con angustia la interrupción de la educación de sus hijos y, por cierto, a muchas universidades que ven en el horizonte una tormenta financiera perfecta.

Carlos Williamson Benaprés
Rector
Universidad San Sebastián

Vea la opinión en El Mercurio