Hace cuatro años que la Facultad de Medicina Veterinaria de la Sede Concepción está presente en la Teletón de San Pedro de la Paz, realizando un importante programa de Canoterapia, que beneficia a los niños que allí se atienden.
Los perros que participan en esta iniciativa son de alumnos, de usuarios del Hospital Clínico o de voluntarios que cuando se enteraron del programa quisieron participar. Actualmente se cuenta con un “equipo” de 30 canes y semanalmente se requieren seis para asistir a los niños de la Teletón.
Se realiza un trabajo de selección, que parte por definir si el perro tiene ciertas características necesarias, como sociabilidad, que sean pasivos y que les guste entregar y recibir cariño. No son perros adiestrados, sino que socializados.
El mayor porcentaje de los niños que reciben esta terapia complementaria son aquellos que tienen parálisis cerebral. Es una terapia asistida de la cual se pueden medir ciertos procesos de evolución que tiene positivos resultados.
No hay razas preferidas, pero sí se prioriza aquellas que son conocidas por su docilidad con los menores, y para lograr buenos resultados cada una de las sesiones se trabaja al menos con dos personas y asisten de cinco a seis estudiantes que están presentes en el proceso.
Como ciencia, esta práctica no tiene más de 30 años en el mundo y aunque no hay un número importante de estudios que avalen su eficacia, los veterinarios y personal médico que han sido parte de este proceso dan fe que tiene resultados en ciertos procesos de recuperación de niños con discapacidad.
Este programa permite a los alumnos y docentes observar y pasar un grato momento al ver el comportamiento de los niños hacia los animales. Sin embargo, también permite realizar estudios (tesis), en donde se pueda demostrar científicamente el aporte de estas mascotas a la terapia de los niños, a partir de tablas de evaluación y encuestas a los padres.
En la Sede Puerto Montt este proyecto comenzó hace unos pocos meses y tanto los médicos de la Teletón, como los médicos veterinarios y estudiantes que participan, consideran que es un gran aporte dentro de la terapia de los niños. Se estimulan, ríen, se desplazan, sienten muchas sensaciones al tocar a los animales que son visibles para todos al ver sus expresiones faciales.
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