Cómo se ve afectado el entorno laboral con un colaborador manipulador

06 de marzo de 2018

Las relaciones que este tipo de colaboradores establece son instrumentales, por lo tanto, no tendrá problemas en generar bandos para un beneficio propio o utilizará información para movilizar a otros hacia sus intereses.

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Entre las personalidades que se pueden encontrar en una oficina está aquel colaborador que de forma sistemática utiliza al resto para el logro de los objetivos personales, sin consideración por cómo estos se alcanzan y sin tener deferencia por el bienestar de otros. Ese es el colaborador manipulador. “Se debe destacar el elemento sistemático, ya que cotidianamente utilizamos a otros en nuestros trabajos, pero no es la única forma de relacionarse en un escenario de no manipulación”, aclara el académico de la Facultad de Psicología de la Universidad San Sebastián (USS), Felipe Parra Muñoz.

En los grupos de trabajo, por lo general, aparecen como personal eficiente, no obstante, tienen impacto en el entorno. Como dice el psicólogo, entre las consecuencias se debe mencionar principalmente, que “las relaciones que este tipo de colaboradores establece son instrumentales, por lo tanto, no tendrá problemas en generar bandos para un beneficio propio o utilizará información para movilizar a otros hacia sus intereses; por ende, la confianza es una de las primeras afectadas, pensando en que estamos frente a un fenómeno entre personas que colaboran constantemente mente entre sí”.

Felipe Parra USSAhora, aquellas actitudes que nos hacen pensar que estamos frente a un compañero manipulador, Felipe Parra aclara que si bien no existe un “modus operandi“, hay algunos elementos que podrían estar asociados a conductas de manipulación, “como manifestar un vínculo especial hacia algún colega (vínculo que anteriormente no existía) y en poco tiempo se convierte en una persona que recibe un trato especial, ya sea con favores o entrega de información a la espera de recibir información de vuelta. Es común también el hacer sentir culpable a otros a través de críticas o utilizar información personal para imponer su parecer y buscar que otros actúen de forma determinada“.

Valor de logros

No pocas veces, este tipo de personalidades no son mal vistas por los directivos. Un caso es cuando puede que los resultados a corto plazo sean positivos en la medida de que logre sus objetivos personales y metas manipulando a sus colegas, “y que esto haga que la persona sea percibida como más eficiente. Pero en el plano grupal en relación a los equipos y en el plano organizacional sería poco estratégico valorar tales logros, ya que se logran los objetivos, pero en desmedro de la relación, lo cual impacta en indicadores como la confianza o satisfacción laboral que son más difíciles de construir y mantener”, explica el académico de la USS.

- ¿Cómo manejar a un colaborador que tenga esta personalidad, desde la perspectiva de una posición de liderazgo en la organización?

Lo primero es tener un grado de conocimiento personal y evaluar qué competencias tengo para el trato con este tipo de personas. Posterior a ello, el establecer límites y mostrarse escéptico ante el trato especial permite delinear la forma de relacionarse. Además, confrontar las situaciones en que la persona se siente manipulada (ya sea de forma pública o privada) permite exponer esta situación para sensibilizar al resto”, dice Parra.

- ¿Y en el caso de los compañeros de equipo?

“Es recomendable que la jefatura pueda recibir la información, pero uno debe preocuparse de saber cómo presentarla con evidencia, haciendo referencia a la frecuencia, los resultados del fenómeno y expresando detallada y honestamente el sentir del colaborador“, finaliza el académico de Psicología USS.

Crónica preparada por diario El Sur