La familia debe apoyar y guiar la decisión sobre qué estudiar

04 de enero de 2018

Es necesario que la familia esté atenta y dispuesta a reaccionar ante las inquietudes del estudiante, pero también disponible emocionalmente frente a la incertidumbre del joven.

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La pregunta parece simple: ¿qué quieres estudiar? Sin embargo, la respuesta implica una serie de consecuencias por lo que es necesario analizar cada detalle con detención. Entre las variables no solo están el nivel de satisfacción que creo que me podría reportar una u otra área a futuro o las capacidades que percibo que tengo para desarrollarme como profesional, sino también aspectos prácticos de mediano plazo como el nivel de empleabilidad que reporta la carrera escogida y también, de corto plazo, como, por ejemplo, la forma en que se planificará el financiar nuestra elección.

Paulina Galindo USSSe esperaría que hoy, a la luz de los resultados de la PSU 2017, esta pregunta estuviera resuelta, no obstante, existe un porcentaje importante de adolescentes que ya pasado el proceso de postulación a las universidades adscritas al Sistema Único de Admisión, SUA, aún se cuestionan cuál será la mejor decisión.

Este escenario resulta ser de alto riesgo para el surgimiento de cuadros de ansiedad, angustia o incluso estrés ya que no solo el estudiante piensa en las consecuencias de su elección, sino también la familia y el entorno cercano se involucran en este proceso.

En este contexto, una de las estrategias que surge como posibilidad para las familias es acompañar lo que, pese a lo que se tiende a creer, no significa pasividad, sino todo lo contrario, ya que es necesario que la familia esté atenta y dispuesta a reaccionar ante las inquietudes del estudiante, pero también disponible emocionalmente frente a la incertidumbre del joven.

Resulta de ayuda el conversar respecto de sus propias fortalezas y debilidades, discutir sobre las actividades o tareas que se imagina desarrollando a futuro, definir un área en la que siente que le gustaría continuar aprendiendo constantemente, entre otros aspectos.

Si bien este método no garantiza que el estudiante tome la mejor decisión, sí ayuda a que se dé a lo menos el espacio de cuestionarse distintas opciones, ya que sentirá la confianza de preguntarse, encantarse y soltar variadas ideas antes de tomar una determinación definitiva.

Paulina Galindo Kiessling
Psicóloga y académica Facultad de Psicología
Universidad San Sebastián

Vea la columna en diario El Sur

 

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