A fin de año, evaluar para avanzar

28 de diciembre de 2017

Es importante hacer el ejercicio de poder evaluar los resultados alcanzados el 2017 para proyectar sobre la base de una adecuada evaluación sobre qué se realizará el 2018.

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El cierre del año acarrea una serie de actividades que se deben realizar en distintos planos, ya sea en los roles dentro de un trabajo, estudios, familia, pareja, etc. A pesar de que se puede considerar que año a año estas actividades son algo rutinarias (cierres, promedios, compras, celebraciones, entre otras), existe un valor en poder mirar el año en perspectiva y no en modo automático para seguir avanzando. En ese sentido, considero importante hacer el ejercicio de poder evaluar los resultados alcanzados el 2017 para proyectar sobre la base de una adecuada evaluación, qué se realizará el 2018.

Felipe Parra USSDesde el diccionario se entiende evaluar como señalar el valor de algo, estimando conocimientos, aptitudes y rendimiento. De forma complementaria, desde la psicología, la evaluación puede ser orientada a comprender las respuestas, el entorno y la persona, con el ánimo de entender, mantener y provocar algún tipo de comportamiento específico. Ambos acercamientos pueden entregar luces de cómo una evaluación de fin de año nos puede ayudar, primero estimando el valor de las cosas realizadas durante el año y luego identificando qué comportamientos contribuyen a alcanzar algunos logros en el próximo período.

El realizar una evaluación y tener esta instancia de forma abierta y honesta ayudará a generar un ambiente que mejore la disposición a enfrentar el escenario siempre complejo que es partir un nuevo año.

Este ejercicio de evaluación a nivel familiar puede ayudar a generar una mirada en retrospectiva de las acciones emprendidas durante el año, impulsando una autoevaluación y además poniendo eso en común con los otros miembros de la familia.

Será importante que todos los involucrados participen, e incluso que puedan dar una opinión sobre lo señalado por el otro, asegurando así que los distintos miembros de un grupo familiar también ejerciten el recibir retroalimentación sobre cómo ven su año.

Realizando lo anterior se puede avanzar hacia un plan personal y luego familiar, poniendo puntos en común y también diferencias, las cuales serán naturales en este espacio. Si bien existirá un grado constante de incertidumbre (y esto le genera angustia a la persona), el realizar una evaluación y tener esta instancia de forma abierta y honesta ayudará a generar un ambiente que mejore la disposición a enfrentar el escenario siempre complejo que es partir un nuevo año.

Felipe Parra Muñoz
Académico de Psicología
Universidad San Sebastián

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