Escuchar a los jóvenes: una oportunidad

22 de noviembre de 2019

Si otorgamos espacios de expresión emocional estaremos colaborando a la salud mental de aquellos jóvenes que puedan estar sufriendo de síntomas ansiosos.

Escuchar a los jóvenes una oportunidad

Si algo tienen en común las revueltas sociales en Chile, tanto la movilización estudiantil del 2006 como la del último mes, es la concentración etaria: mayoritariamente adultos universitarios y adultos jóvenes. De este modo, conocemos sus demandas y propuestas.

Sin embargo, ¿sabemos lo que opinan personas que se escapan a ese grupo etario? ¿Sabemos lo que sienten adolescentes de 13, 14 o 15 años al ver imágenes o escuchar personas comentando lo que pasa a su alrededor? Como padres, tíos o primos tendemos a pensar que los demás, por el sólo hecho de ser familia, opinan parecido a nosotros (sesgo cognitivo) y, por ende, no damos espacio a la diferencia.

ricardo-landaetaPermitirles e incluso incentivar un espacio de expresión puede ser beneficioso en muchos aspectos. A continuación, me referiré a tres: incentivar la diferenciación o individuación, el aprendizaje de la tolerancia y la promoción de la salud mental.

Primero, con respecto a la opinión de la contingencia, es decir, a la asunción de una postura crítica con respecto a las demandas sociales, por un lado, y a la respuesta del gobierno, por otra, permite en los adolescentes precisamente lo que en esta etapa de la vida debe lograrse: la diferenciación de su familia de origen. El psicólogo Erik Erikson ya se refirió a aquello hace bastante tiempo en su teoría del desarrollo psicosocial. Somos los padres, entonces, quienes debemos colaborar en la búsqueda de su propia identidad, con el riesgo de lo que Erikson llamó la “difusión de identidad”: no lograr saber en definitiva quién soy.

Aprovechemos de fortalecer a nuestros adolescentes con una habilidad que tanta falta nos hace como sociedad, saber escuchar desde la diferencia, ya que eso les permitirá encontrar su identidad, ser más tolerantes y a la vez cuidar de su salud mental.

Segundo, el hecho de pensar distinto y poder expresarlo sin temor, abre un espacio al aprendizaje de lo que significa ser tolerante y tratar al otro sobre todo con respeto, que tanto nos hace falta como sociedad. Si somos capaces de escuchar una opinión distinta sin indiferencia, sin enojarnos o sin intentar acallar al otro, en realidad estaremos incentivando que ese adolescente comprenda que el mundo debe estar más abierto a la disidencia.

Y, finalmente, si otorgamos espacios de expresión emocional estaremos colaborando a la salud mental de aquellos jóvenes que, como nosotros, puedan estar sufriendo de síntomas ansiosos como mal dormir, dolores físicos o continua preocupación por lo que sucede y va a suceder en el país. Y ese espacio de expresión, a su vez, nos servirá a nosotros mismos, quienes ya no somos tan jóvenes, a pensar, sentir y expresar nuestras propias preocupaciones y emociones, muchas veces guardadas por la ilusión de no querer importunar al resto o proteger a los más jóvenes de este medio adverso o caótico.

En conclusión, lo que está pasando en nuestro país puede que, como padres, nos sobrepase, sin embargo, es una invitación a mirarlo como una oportunidad: situaciones como la actual nos desafían a escuchar al otro, nuestro vecino, nuestros amigos y familia. Aprovechemos de fortalecer a nuestros adolescentes con una habilidad que tanta falta nos hace como sociedad, saber escuchar desde la diferencia, ya que eso les permitirá encontrar su identidad, ser más tolerantes y a la vez cuidar de su salud mental.

Ricardo Landaeta Le-Fort
Académico Facultad de Psicología
Universidad San Sebastián

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