El desafío de transformar las vacaciones en un período de aprendizaje

14 de julio de 2017

Este periodo brinda mayores oportunidades para el crecimiento personal y para la realización del propio potencial. Los desafíos suelen promover fortalezas para mantener cambios y lograr disfrutar de forma más satisfactoria la propia vida.

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En la adolescencia las vacaciones son un período, por cierto, muy esperado tanto por los propios adolescentes como por sus familias. Para la mayoría, los panoramas en estos días serán descanso, diversión y relajo junto a los amigos y amigas. En general las vacaciones son siempre, como todo el proceso de formación de la adolescencia, un momento de aprendizaje y de cambio. Como también es un espacio para la renovación de todas las motivaciones y actitudes positivas hacia el ajuste social como el escolar en particular. En definitiva, este periodo representa tanto desafíos como riesgos.

Roberto SepulvedaEntre los principales riesgos están la negativa de los adolescentes a respetar los horarios, especialmente el tiempo de uso de los juegos electrónicos y de las redes sociales, como también el descanso nocturno. Muchos jóvenes podrían intentar colocar una ley sobre otra ley.

Los investigadores sociales plantean que el trasnoche adolescente entre los 13 y los 16 años no sea superior a una vez por semana y que además este sea compensado con actividades deportivas, alimentación saludable y actividades grupales diurnas.

Antes de los 16 años el alcohol posee efectos neurotóxicos muy importantes, pues inhibe el desarrollo de las redes neuronales que facilitan, entre otras cosas, el aprendizaje.

El consumo perjudicial del alcohol en vacaciones merece un comentario aparte, pues su uso con falta de regulación y permisividad paterna, resulta un elemento que debe ser reflexionado. El consumo entre nuestros adolescentes es un problema de salud pública, como también en otros grupos etarios. Qué duda cabe que antes de los 16 años posee efectos neurotóxicos muy importantes, pues inhibe el desarrollo de las redes neuronales que facilitan, entre otras cosas, el aprendizaje. Luego de esta edad, su uso, por cierto, debe ser educado, guiado y prevenido, ya que su control será más difícil y las oportunidades de consumo innumerables.

En términos de desafío, este periodo brinda mayores oportunidades para el crecimiento personal y para la realización del propio potencial. Los desafíos suelen promover fortalezas para mantener cambios y lograr disfrutar de forma más satisfactoria la propia vida.

El diccionario de la Real Academia define la palabra desafío como “reto, empresa difícil a la que hay que enfrentarse”. El verbo “desafiar” implica “afrontar o enfrentarse a un peligro o dificultad”. En cuanto a los sinónimos, el principal es “reto”, que es definido como un “objetivo o empeño difícil de llevar a cabo, y que constituye por ello un estímulo y un desafío para quien lo afronta”. Este concepto puede ser trabajado por los padres junto a sus adolescentes para intentar colocar en positivo los problemas tanto personales como familiares y lograr buscar soluciones centradas en la comunicación y el respeto. Así podemos agregar valor al descanso y relajo, cuando nos proponemos desafíos y nos preparamos para realizar cambios que siempre busquen estimular la potencialidad que todos tenemos dentro nuestro.

Roberto Sepúlveda Yévenes
A
cadémico Facultad de Psicología
Universidad San Sebastián

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