Dedicar tiempo a la recreación: la clave para evitar el estrés de fin de año

14 de diciembre de 2017

Es importante destinar pequeñas pausas para realizar actividades centradas en las relaciones, las cuales ojalá sean dentro del mismo horario laboral. Con ello se genera la sensación de que, a pesar de la sobrecarga, igual es posible contar con algunos momentos de esparcimiento.

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Algunos sienten que ya 2017 comenzó a quedar atrás. El festivo del 8 de diciembre, el balotaje presidencial y Navidad harán que diciembre pase rápido, dejando una sensación de cansancio y estrés en todos aquellos que han enfrentado un recargado año de trabajo. La clave es planificar y evitar asumir compromisos solo por cumplir.

_Duarte JonathanA fin de año, además de las particularidades de un periodo electoral como este, las organizaciones comienzan con intensos procesos de planificación, revisión de los balances o análisis de cumplimiento de las metas, dice el psicólogo Jonathan Duarte, académico de la Facultad de Psicología de la Universidad San Sebastián.

A las exigencias laborales se suma una importante carga de actividades sociales, tanto en la misma organización como con la familia y amigos. Finalmente hay que agregarle el término de las clases de los niños y jóvenes. “Todo lo anterior supone una gran carga e importantes montos de energía para equilibrar todas estas demandas. Esta situación predispone a padecer cuadros de ansiedad y la sensación de estrés, particularmente si se percibe que no contamos con los recursos personales y ambientales suficientes para enfrentarlos exitosamente”, indica el académico.

Lo anterior se puede reflejar en que “tenemos la sensación de estar sobrepasados, colapsados, hiperalerta, con dificultades para conciliar el descanso o bien para disfrutar de las actividades recreativas, porque nuestra mente está preocupada por los pendientes. Es muy probable que aparezcan patologías como cuadros ansiosos, síntomas depresivos, angustia y, en casos extremos, sensaciones de despersonalización”, sostiene el psicólogo.

Debido a ese negativo estado de ánimo es habitual que la persona ande más irritable en su vida cotidiana, pero los efectos son muchas veces más intensos en el trabajo. “En el ámbito laboral, esto puede afectar notablemente el desempeño de un colaborador, puesto que podrían generarse problemas adaptativos, donde esté más alerta de lo necesario o, por el contrario, sienta que es tanta la demanda que se rinda y adopte un comportamiento evitativo o bien agresivo”, puntualiza Duarte.

Recomendaciones

Frente a esta situación los líderes o jefes tienen una gran responsabilidad. “Ellos tienen el deber de intentar equilibrar las demandas de la organización, con la real capacidad del equipo de llevarlas a cabo”, indica el académico de la USS.

El psicólogo entrega algunos consejos para enfrentar estas últimas semanas del año. “Como recomendación general, es necesario planificar adecuadamente las tareas, con metas cercanas y alcanzables. Con ello aumenta la sensación de autodeterminación y autoeficacia”, dice.

Agrega que es importante destinar pequeñas pausas para realizar actividades centradas en las relaciones, las cuales ojalá sean dentro del mismo horario laboral. “Con ello se genera la sensación de que, a pesar de la sobrecarga, igual es posible contar con algunos momentos de esparcimiento. Contrariamente a lo que gran parte de los jefes creen, este tipo de actividades genera mayor compromiso con la organización y mayor interés de cumplir con las metas”.

Si bien en ninguna época del año es aconsejable, mucho menos en este período, se recomienda llevar trabajo para la casa.  “Si las tareas están bien delimitadas y el contrato social con el trabajo no contempla llevar tareas al hogar, no es recomendable realizarlo, puesto que se sobreponen los roles, lo que suele generar ansiedad. Incluso es preferible trabajar tiempo extra que llevarse labores al hogar”, asegura el psicólogo.

Pasatiempos

Aunque en estas semanas la queja habitual es la falta de tiempo, de todas maneras vale la pena dejarse espacios para el descanso y la distracción. “Se recomienda realizar las actividades que a cada uno le generen mayor satisfacción. Si es pasear, salir a comer, reunirse con la familia y/o amigos, realizar deporte o cultivar algún hobbie, dependerá de cada persona. Por tanto, no hay recomendaciones genéricas en este ámbito”, dice Jonathan Duarte.

Pero sí advierte que un error es asistir a reuniones sociales por cumplir, es decir, porque se espera la asistencia. “En muchas de estas reuniones se generan dinámicas que pueden resultar fuente de ansiedad para muchas personas, por tanto, más que ayudarlos a disminuir la sensación de presión, pueden aumentarla. Realizar actividades con alto potencial de disfrute, producen bienestar subjetivo y la posibilidad de fluir, es decir, entrar en un estado en donde uno y la actividad se difuminan y se pierde la sensación de tiempo y espacio. Este estado es uno de los mejores para prevenir emociones como la ansiedad y la preocupación’, concluye.

Vea el reportaje en Diario El Sur