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Jueves 08 Septiembre 2016

La gestión de la felicidad en el trabajo debe ser un reto ineludible

Otorgar las condiciones para que los trabajadores sean felices, no sólo es un deber moral, sino que tiene que ser un objetivo país de las empresas sustentables. Además es un buen negocio.

Respecto del concepto de bienestar es posible distinguir dos grandes acepciones. Por un lado, el bienestar hedónico que se entiende como la experiencia de placer, el ejercicio de una vida relajada y buena, carente de problemas. Por otro, el bienestar eudaimónico, es decir, la experiencia de buscar retos, realizar esfuerzos, estar plenamente involucrado y experimentar el flujo de la felicidad en aquello que se hace, actuar para sentirse completamente vivo y auténtico.

Alina-Muñoz-U-San-SebastiánEn tanto, la felicidad considera que un ser humano tiene este tipo de bienestar psicológico cuando puede desarrollar su verdadero potencial como persona y existe congruencia entre las metas que se propone y su forma auténtica de ser.

La felicidad, componente imprescindible del bienestar subjetivo, es algo fundamental en todos los niveles de la vida, incluido el bienestar laboral. Ya lo dijo Cristóbal Colón: “Encuentra la felicidad en el trabajo o nunca serás feliz”. En el trabajo, la felicidad es importante, tanto para los trabajadores de una empresa como para el conjunto de la organización.

En el trabajo, la felicidad es importante, tanto para los trabajadores de una empresa como para el conjunto de la organización. Los beneficios son múltiples, desde la captación de talento a la racionalización interna del trabajo en la organización.

Si se consigue este objetivo, se evoluciona en el ámbito personal, en el colectivo y en los resultados finales. Los beneficios son múltiples, desde la captación de talento a la racionalización interna del trabajo en la organización. Por este motivo, la gestión de la felicidad en el entorno laboral debe convertirse en un reto común. Como vemos, el concepto de bienestar en el trabajo ha trascendido el plano filosófico, involucrando también el escenario organizacional.

Con las condiciones económicas y laborales actuales, se podría considerar que la felicidad radica exclusivamente en conseguir un puesto de trabajo. Pero la búsqueda de este objetivo no se debe detener ahí. Es importante que las personas que ya estén trabajando estén motivadas y se sientan a gusto. Por ello es necesario identificar qué es lo que nos hace sentir bien. Una vez determinado este punto, hay que tratar de alcanzar esta utilidad en nuestras actividades diarias.

Los trabajadores deben decidir su futuro y construir su destino. El trabajo puede y debe convertirse en uno de los caminos para alcanzar la felicidad en un sentido más amplio. Para ello es recomendable tener una actitud optimista y positiva. La actitud personal de las y los trabajadores es clave.

Un buen negocio

A nivel colectivo es necesario trabajar en las actitudes y emociones. Todos sabemos que frecuentemente los malentendidos y las insatisfacciones en el ambiente laboral se producen por no ponerse en el lugar del que está enfrente. Por ello la empatía y la actitud ante el trabajo y las y los compañeros de trabajo, son fundamentales. Hay que tener muy en cuenta los comportamientos y las actitudes más habituales. Podemos desterrar algunos que son perjudiciales para la organización como son la búsqueda de culpables, la comparación con los demás a través de resultados, el miedo a la pérdida o los bandos enfrentados.

El trabajo puede y debe convertirse en uno de los caminos para alcanzar la felicidad en un sentido más amplio.

Trasladar los objetivos personales al campo laboral exige un gran esfuerzo y una buena dosis de autoconocimiento y sinceridad. También exige un gran conocimiento del entorno en el que trabajamos y estar dispuestos a buscar soluciones. De nuevo, la actitud es fundamental para intentar transformar las empresas y el mercado laboral, cambiar la pasividad y la actitud negativa, por acción. La invitación está en enfrentarse a los retos y no evadirlos.

Por ello, organizaciones que están enfermando a sus trabajadores, están afectando no sólo la calidad de vida de las y los ciudadanos, sino que además nuestro desarrollo como sociedad. Por lo tanto, no podemos separar lo que ocurra en nuestros ambientes laborales de lo que ocurra en nuestras vidas.

En este sentido, el otorgar las condiciones para que los trabajadores sean felices, no sólo es un deber moral, sino que un deber país de las empresas sustentables. Pero además es un buen negocio. Los estudios han demostrado las ventajas de la felicidad en el ámbito laboral. Personas más felices son personas más sanas ( física y mentalmente), más creativas, más innovadoras, se ausentan menos, rotan menos, poseen un mayor compromiso organizacional y su satisfacción con el trabajo y la confianza en las organizaciones son mayores.

Grandes desafíos

En países con altos índices de desarrollo humano, las personas más felices poseen un 19,2% más alto de satisfacción laboral, casi un 10% más de productividad, y un 53.5% menos de agotamiento emocional. Los beneficios de la felicidad en el trabajo han sido reconocidos largamente en el mundo desarrollado.

 La actitud es fundamental para intentar transformar las empresas y el mercado laboral, cambiar la pasividad y la actitud negativa, por acción. La invitación está en enfrentarse a los retos y no evadirlos.

En Chile aún estamos en pañales, salvo notables excepciones –como la gerencia de la Felicidad de Banco Estado– lo que claramente afecta negativamente nuestros niveles de productividad y de salud mental. Es fácil entender la falta de credibilidad que hay en nuestro país sobre estos temas. Nuestro país cree y confía en muy pocas cosas. Quizás el primer paso es reconstruir las confianzas en un Chile marcado por una de las más altas desigualdades del mundo.

Alina Muñoz Rojas
Académica de Ingeniería Comercial
Universidad San Sebastián

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