La urgente necesidad de limitar el consumo de alcohol

11 de enero de 2019

El consumo materno de alcohol durante el embarazo puede tener efectos negativos en múltiples sistemas de órganos fetales.

alcohol

La decimosegunda encuesta del Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del Consumo de Drogas y Alcohol (SENDA) muestra que el alcohol sigue siendo el principal problema de salud pública de nuestro país, con 4 millones 600 mil personas que lo consumen, lo que alcanza a 46% de la población. Si bien es mayor en hombres (4,9 días/mes) que en mujeres (3,8 días/mes), actualmente se observa un aumento del consumo significativo en ellas. En la población adolescente, el consumo alcanza sorprendentemente a 3 días /mes.

El consumo excesivo de alcohol se conoce desde hace mucho tiempo por su efecto perjudicial sobre la salud humana, incluido un mayor riesgo de muchos cánceres, accidentes cerebro vasculares, insuficiencia cardíaca y muerte. En la salud sexual y reproductiva los efectos del alcohol son diversos.

Numerosos estudios han demostrado que el consumo materno de alcohol durante el embarazo puede tener efectos negativos en múltiples sistemas de órganos fetales, siendo los efectos más adversos en el cerebro en desarrollo.

Erica Castro USSEl alcohol es un teratógeno bien establecido que causa múltiples daños, incluidos los trastornos del espectro alcohólico fetal. Numerosos estudios han demostrado que el consumo materno de alcohol durante el embarazo puede tener efectos negativos en múltiples sistemas de órganos fetales, siendo los efectos más adversos en el cerebro en desarrollo. A pesar del conocimiento de estos vínculos, el consumo de alcohol previo a la concepción por parte de las mujeres sigue siendo una exposición muy importante que alcanza hasta el 50%.

Ahora, si el consumo de alcohol reduce la capacidad de lograr un embarazo, es incierto. Mientras que algunos estudios de la población general sugieren que el consumo de alcohol puede reducir la fecundidad, otros no han observado algún efecto. Así, aunque la relación causal entre los factores ambientales y la fertilidad masculina deteriorada es aún débil, existen pruebas que sugieren que la calidad del semen puede estar influenciada por las condiciones ambientales y los hábitos como el consumo de alcohol. Según un reciente análisis de 15 estudios, el consumo ocasional no afecta negativamente a las variables, mientras que surgió una asociación negativa con el volumen de semen y la morfología normal para el consumo diario de alcohol.

El alcohol, genera un impacto social y económico. Las consecuencias sobre la salud y el impacto global de su consumo apoyan la necesidad de actuaciones preventivas y educativas precoces.

Respecto al impacto del alcohol en el éxito de técnicas de fertilización, se ha observado que el consumo actual de alcohol inmediatamente antes del inicio y durante el tratamiento puede ser perjudicial. Estos últimos hallazgos están en línea con una declaración reciente de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) que reitera que “no se conoce una cantidad segura de consumo de alcohol durante el embarazo o al intentar quedar embarazada”.

Por otra parte, interesante es que el consumo actual de alcohol en personas que viven con el VIH puede tener un efecto negativo en los resultados del tratamiento antirretroviral, pero en la actualidad la evidencia es aún limitada.

Existe robusta documentación que asocia el consumo intenso de alcohol con conductas sexuales riesgosas, donde existe mayor posibilidad de contraer infecciones de transmisión sexual y VIH/SIDA, mantener relaciones sexuales sin protección y con personas desconocidas o una mayor dificultad para poner límites y protegerse. Por otra parte, si bien diversas investigaciones muestran la relación entre la agresión sexual y el consumo de alcohol por el perpetrador, estudios recientes estiman que hasta 70% de las víctimas adultas jóvenes informan el consumo de alcohol antes del incidente.

El alcohol, genera un impacto social y económico. Las consecuencias sobre la salud y el impacto global de su consumo apoyan la necesidad de actuaciones preventivas y educativas precoces.

Erica Castro Inostroza
Matrona y académica IPSUSS
Universidad San Sebastián

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