¿Qué es la simulación clínica?

16 de junio de 2017

Aprender sin miedo a equivocarse, con actores que simulan ser pacientes y salas equipadas y acondicionadas que recrean lo que sería el pabellón de un hospital, son parte del escenario donde se entrena a los futuros profesionales de la salud, antes de que inicien su internado.

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Imagínese una sala que parece una habitación de un hospital: con camillas, lavamanos, un monitor de signos vitales y un paciente que despierta luego de haber sido operado y se da cuenta que su bolsa de drenaje tiene un tinte color rojo. Se desespera y le pregunta a una estudiante de medicina que lo examina si eso es normal. Ella lo calma, le responde que sí, pero él se sigue quejando y comienza a convulsionar. La futura profesional llama al resto del equipo (otros compañeros) y lo logran estabilizar. Así termina el ejercicio, la puerta de la sala se abre e ingresa un profesor que conversa con los alumnos mientras el paciente, que resultaba ser un actor, comenta cómo fue la atención que recibió.

De esto se trata la simulación clínica, de crear los espacios y condiciones para que los estudiantes puedan aplicar los conocimientos adquiridos y a la vez ser contralados y evaluados por profesores de la universidad.

Marlova Silva, directora de Simulación e Innovación en Salud de la Facultad de Medicina de la Universidad San Sebastián, explica que la simulación es una metodología de educación muy activa en la que el alumno es protagonista y el docente se transforma en un facilitador, que entrega las herramientas para que desarrolle las competencias básicas (como una punción), hasta otras más complejas (manejo de un paro cardiorrespiratorio).

Esta metodología no es algo nuevo. De hecho, antes de la creación de la Dirección de Simulación e Innovación en Salud ya se utilizaba esta forma de aprendizaje en la universidad pero de forma descentralizada, cada facultad administraba una unidad. Todo esto cambió en octubre del año pasado cuando se creó esta dirección que unificó todos los centros de simulación de las diferentes carreras del área de la salud y los transformó en un espacio interdisciplinario en la que conviven alumnos de Medicina, Obstetricia, Enfermería, Tecnología Médica y Fonoaudiología, por nombrar algunos. “No basta con darle servicio a las distintas disciplinas sino que hay ponerlas a trabajar en conjunto”, explica la académica, y agrega que “una de las diferencias con los otros proyectos es que son de carreras independientes. Este es un proyecto que nace con una mirada interdisciplinaria”.

Proyecto de modernización

La directora de Simulación explica que hay un proyecto de modernización de los centros de simulación clínica de cada sede de la Universidad en Santiago, Concepción, Puerto Montt y Valdivia. En el caso del Campus Los Leones, en la Región Metropolitana, actualmente contempla 300 m2, pero será ampliado a 1.200 m2, los cuales estarán operativos en septiembre de este año.

Esta remodelación permitirá incrementar el número de salas y pabellones y así aumentar la capacidad de los alumnos; incorporar un sistema de televisión cerrado para que los profesores no estén en la misma sala que el estudiante y por lo tanto éste tenga una menor presión; y salas de reuniones para que los profesores puedan hablar con sus alumnos después de cada actividad.

Paola Torres, coordinadora de Simulación Clínica de Medicina en Santiago, aclara que “mientras estamos en este proceso había que dar coberturas a las escuelas y poder transitar de un proyecto pequeño a un más grande con el espacio que existe”, es por este motivo que la remodelación comenzará por espacios que no están siendo utilizados para luego poder mejorar los que se usan diariamente.

Esto ha significado mantener las actividades del Campus Los Leones a través de la implementación de un plan piloto que busca ordenar cómo estas se realizan y además contar con alumnos que son ayudantes y profesionales técnicos. Sobre el primer punto, Torres explica que se pide que las actividades se planifiquen con dos semanas de anticipación para poder preparar el espacio, reunir los insumos y que el docente pueda evaluar que el resultado final sea lo que él o ella espera.

Robert Barrena, estudiante de tercer año de Obstetricia, trabaja como ayudante. Él junto a Claudia Torres y Constanza Pinedo, laboratista clínico, son los encargados de que la magia de la simulación se haga realidad. El estudiante decidió ser ayudante más que nada porque “te sirve para aprender cosas nuevas, ahora se acerca mi campo clínico, entonces me hace tener un acercamiento de lo que es un hospital”.