Aportando desde la academia al equilibrio natural y a la conservación de la fauna

27 de noviembre de 2017

Centro de Rehabilitación de Fauna Silvestre (CEREFAS) de la sede de La Patagonia de la Universidad San Sebastián se encuentra atendiendo actualmente a 45 ejemplares de 13 especies nativas diferentes, que esperan reinsertar en su hábitat, contribuyendo a la biodiversidad y preservación.

 

El cuidado de los ecosistemas, el medio ambiente y la biodiversidad, se han ido transformando paulatinamente en materias de preocupación para la población en general y las autoridades en particular. Sin ir más lejos, los resultados de la Segunda Encuesta Nacional del Medio Ambiente plantean que el 72% de la población cree que cuidar el medio ambiente estimula el crecimiento del país.

Tal vez por eso, “la gente está más preocupada de los animales y cuando encuentra algún ejemplar en peligro o herido, hace de inmediato la denuncia a las autoridades, las cuales también están trabajando más preocupadas de la fauna, en especial de aquellas especies en estado de “amenazadas”, es decir, animales en peligro crítico, en peligro y vulnerables. Estas tres categorías representan animales en riesgo de desaparecer”, cuenta el Dr. Javier Cabello, director del Centro de Rehabilitación de Fauna Silvestre (CEREFAS) de la sede de La Patagonia de la Universidad San Sebastián, dependiente de la Facultad de Medicina Veterinaria.

Es justamente esa conciencia ambiental la que hoy tiene al CEREFAS con un número inédito de animales que se encuentran en diferentes fases de recuperación o rehabilitación. En efecto, son cuarenta y cinco individuos de 13 especies las que conforman el variopinto abanico de ejemplares silvestres que cobija el Centro: loros choroy, lobos marinos, bandurrias, güiñas, patos jergón chico, tiuques, además de un martín pescador, un zorro chilla, un traro, una lechuza, una gaviota dominicana, un pudú y un huairavo.

Una obra con muchos actores

“Desde el año 2014, cuando nos constituimos como CEREFAS, hemos aumentado más o menos un 40 a 50% las atenciones cada año, pero hoy estamos en el paciente número 160, es decir, 1/3 más que el total del año pasado. Sucede que junto a la positiva mayor conciencia sobre la biodiversidad que existe en la comunidad, estamos en primavera, estación en la que muchas aves caen de los nidos, lo que también tiene un efecto en el número de pacientes que hacen ingreso”, explica el Dr. Cabello.

Según puntualiza el académico, el trabajo que realizan se complementa con el importante aporte que prestan otras instituciones. “Tenemos convenios con SAG, SERNAPESCA y CONAF, quienes hacen el trabajo de rescate y reinserción. Hemos colaborado arduamente en muchas tareas y en casos puntuales, teniendo buenos resultados”.

En el ámbito docente, los académicos están a cargo de la Unidad de Fauna Silvestre de la USS sede De la Patagonia. Son ellos quienes los atienden, tratan y se relacionan directamente con las autoridades. Los estudiantes, en tanto, participan activamente y cuando les corresponde –pasantías– en el tratamiento, alimentación, enriquecimiento ambiental y otros aspectos, de todos los animales, bajo supervisión de los académicos.

Para realizar esta labor, el CEREFAS cuenta con excelentes instalaciones, tecnología para efectuar radiografías y diferentes métodos de diagnóstico y, por supuesto, especialistas que colaboran siempre en los diagnósticos y tratamientos. Una de las instalaciones que destaca el Dr. Cabello, es “la piscina especialmente acondicionada para que los lobos marinos puedan nadar y rehabilitarse de mejor manera”.

 

Equilibrio natural

 

Si bien el cuidado y rescate de la fauna silvestre obedece a una indiscutible vocación de cada uno de los integrantes del CEREFAS, la posibilidad de rehabilitación y reinserción es de gran importancia para preservar el equilibrio natural. “La lechuza, por ejemplo, tiene como principal presa al ratón colilargo, que puede portar y trasmitir el virus Hanta. Siendo un controlador biológico natural de este roedor, previene también la proliferación de la enfermedad, lo mismo que ocurre con el traro o el zorro, quienes también tienen entre sus presas, muchas especies que son plaga”, puntualiza Cabello.

Es por eso que se realizan grandes esfuerzos para que el mayor porcentaje de ejemplares posible pueda volver a ser introducido a su hábitat, aunque no es una tarea fácil. Tal como explica el académico, “la mayoría de los animales que ingresan están en estado de gravedad, por colisiones, atropellos, ataques de perros, con fracturas o bien porque han permanecido mucho tiempo sin atención médica, por lo cual llegan en muy malas condiciones y con pronósticos casi siempre “reservado”.

De esta manera, la tasa de recuperación se relaciona directamente con las causas de ingreso. Aquellos animales que quedaron huérfanos, tienen más probabilidades de recuperarse, puesto que por lo general no presentan enfermedades.

Para incrementar esos porcentajes de reinserción, la colaboración de la población es fundamental. El Dr. Cabello, recalca que cuando alguien vea a algún animal en malas condiciones debe llamar inmediatamente a las autoridades competentes, ya sea el SAG, SERNAPESCA, Carabineros o la Armada y “por ningún motivo intentar rescatarlos por su propia cuenta, ya que puede ser peor. También hay que considerar que muchos animales salen a descansar a las playas, como los lobos marinos, o hay aves que caen de los nidos pero sus padres aún los alimentan, por lo tanto, antes de alarmarse, es mejor llamar a la autoridad, observar su comportamiento y sobre todo, proteger a los animales silvestres de los perros”.

Asimismo, llama a los dueños de mascotas a ser responsables con ellas y mantenerlas en sus hogares o bien atados cuando sale de él.