Animales silvestres tienen una segunda oportunidad gracias al apoyo de expertos USS

28 de junio de 2018

Varios ejemplares de diversas especies fueron son reinsertados exitosamente en su ecosistema, luego de un proceso de recuperación en los CEREFAS de la Universidad San Sebastián.

 

Cada cierto tiempo, diversos ejemplares de fauna silvestre sufren las consecuencias de su osada curiosidad que los invita a acercarse más de la cuenta a la ciudad. Otros son atacados por jaurías de perros asilvestrados y algunos caen en trampas que muchas veces son puestas para mantener un control de especies consideradas plagas. Sea cual sea el caso, la magnitud de sus heridas requiere de ayuda especializada para sobrevivir y en definitiva reinsertarse a su ecosistema.

Los Centros de Rehabilitación de Fauna Silvestre, CEREFAS, que la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad San Sebastián mantiene en Concepción y Puerto Montt juegan un rol fundamental es esa tarea. Sin ir más lejos, el año pasado recibieron a 300 ejemplares nativos y los Hospitales Clínicos Veterinarios efectuaron 9.400 atenciones, en ambas ciudades.

Gracias al decidido compromiso de los estudiantes y médicos veterinarios con los animales nativos, durante el último mes varios ejemplares fueron devueltos a su hábitat, siempre con el apoyo de profesionales del Servicio Agrícola y Ganadero.

En el Biobío

En la región del Biobío un tucúquere, un pudú, dos tiuques y un peuco, lograron ser reinsertados, luego de realizados sus respectivos tratamientos de recuperación.

En el caso del tucúquere, presentaba impactos de perdigones y una fractura de metacarpo en el ala derecha, lo que le impedía alzar el vuelo. El animal fue mantenido en confinamiento, a la espera de que consolidara su fractura mediante la regeneración ósea, para posteriormente ser ingresado a la jaula de musculación, que permite que las aves puedan ejercitar su vuelo y retomar un buen estado físico para asegurar su liberación.

El peuco, en tanto, sufrió la fractura de un ala fruto de un disparo de perdigón y “presentaba lesiones en el fémur y en el ala, además de bajo peso”, detalló Jorge Leichtle, académico de la Facultad de Medicina Veterinaria de la sede Concepción USS. El ave ejercitó vuelo en la jaula de rehabilitación del CEREFAS, mostró buenas condiciones de salud y fue retirado por personal del SAG.

Otros ejemplares tratados fueron dos tiuques, uno de ellos imposibilitado de volar. “La radiografía indicó una fractura antigua, en proceso de consolidación, en el ala izquierda, por lo que fue mantenido en confinamiento previo a su paso a una jaula de rehabilitación”, señaló el académico USS. La otra ave ingresó al centro de salud con comportamiento extraño e imposibilitada de ponerse de pie. “El examen clínico descartó la presencia de fracturas, por lo que quedó en reposo y analgésicos, hasta su retiro y liberación”, afirmó el docente.

Además de las aves, un pudú macho hallado en la playa Los Pinos de Tomé, entre unos roqueríos, aparentemente perdido por huir de perros, permaneció solo unas horas en el CEREFAS, para ser trasladado a un área protegida que constituye su hábitat natural (un bosque nativo en Escuadrón, Coronel). “El examen clínico determinó que se hallaba en buenas condiciones, sólo estresado, por lo que tras unas horas de observación se procedió a su alta médica y liberación”, puntualizó Jorge Leichtle.

En Puerto Montt

Más al sur, un ejemplar hembra de pudú que fue rescatado de una jauría de perros que lo acorraló en un predio de la localidad de Maullín fue derivado al CEREFAS de Puerto Montt, donde se mantuvo en observación hasta recuperarse de un cuadro de estrés. Tras lograr su estabilización mediante descanso y alimentación adecuada, el SAG trasladó al animal hasta un sector rural ubicado entre Puerto Montt y Maullín, una zona donde conviven fauna silvestre y ciervos de su misma especie.

En la misma zona, lo que le pasó a un ejemplar de gato güiña en la región de Aysén transita entre la mala suerte y la ley del más fuerte. En efecto, en octubre del año pasado, el felino se desplazaba por el Parque Nacional Queulat hasta que cayó en una trampa de la cual no pudo salir. Por si eso no fuera poco, cercano al lugar, también merodeaba un zorro que olfateó al también denominado gato montés y, por instinto, le intentó dar caza.

Tras una breve, pero feroz batalla, el resultado fue negativo para el gato güiña que, aunque salvó con vida incluso estando parcialmente aprisionado, quedó con varias fracturas en el miembro anterior izquierdo (mano) con exposición de articulaciones y pérdida de falanges. Además, se le encontró laceraciones y parasitismo gastrointestinal.

Lo más difícil –para el tratamiento de esta lesión- es que debimos sedarlo cada vez que requería cambio de vendaje. Por tratarse de una güiña silvestre, debimos efectuar este cambio de vendaje y curaciones cada tres días. Además, suministramos antibióticos, analgésicos y una alimentación balanceada de acuerdo a su dieta natural, lo que finalmente derivó en su recuperación, lenta (siete meses), pero efectiva”, argumentó Javier Cabello, médico veterinario, especialista en fauna silvestre y secretario de estudios de la carrera de Medicina Veterinaria.

Felizmente, y gracias a la colaboración del SAG (Los Lagos y Aysén), el ejemplar fue trasladado en avión hacia Aysén, con el fin de ser liberado en una zona similar a la de su hallazgo, pues estos animales tienen memoria del lugar donde habitan.