Revolución de la nanotecnología: ¿dónde estaremos como país?

03 de septiembre de 2018

En un país cuya economía depende aún del cobre, es clave preguntarnos si mantendremos un desarrollo productivo basado en commodities o impulsaremos una economía de innovación y valor agregado.

nanotecnologia

La nanotecnología es una de las disciplinas que junto con áreas como la robótica, la inteligencia artificial y el big data están impulsando transformaciones productivas, económicas y sociales muy profundas, que en su conjunto se conocen como la cuarta revolución industrial.

PATRICIO OYARZUNLa nanotecnología es un campo heterogéneo que se basa en la aplicación tecnológica de materiales cuya estructura tiene una escala nanométrica (“nanomateriales”), esto es, de una millonésima parte de un milímetro o, aproximadamente, la centésima parte del tamaño de un virus. A esta escala se manifiestan efectos cuánticos que determinan en estos materiales propiedades especiales de tipo mecánica, eléctrica, opto-electrónica y magnética, con una pléyade de aplicaciones industriales con impacto en una economía emergente basada en conocimiento e innovación.

En biotecnología y biomedicina se han desarrollado sensores y sistemas diagnósticos basadas en nanopartículas de oro para detección de contaminantes alimentarios y ambientales.

Los primeros productos basados en nanotecnología comenzaron a comercializarse a inicios del año 2000, y actualmente ya hay más de 1800 productos en el mercado internacional, como protectores solares a base de nanopartículas de dióxido de titanio o aditivos para combustible basados en nanopartículas de óxido de cerio, las cuales mejoran la eficiencia y reducen las emisiones contaminantes. También encontramos TVs de ultra-alta definición con tecnología de nanocristales fluorescentes (“quantum dots”) y una diversidad de implementos deportivos fabricadas a base de grafeno, un nanomaterial ultra-ligero y 200 veces más resistente que el acero.

Asimismo, en biotecnología y biomedicina se han desarrollado sensores y sistemas diagnósticos basadas en nanopartículas de oro para detección de contaminantes alimentarios y ambientales. En nuestro país existe una incipiente industria nanotecnológica, con varios centros de investigación académicos y un creciente número de empresas y emprendimientos que se dedican al desarrollo de soluciones industriales, tales como Adrox, empresa que produce nano-recubrimientos para proteger celdas fotovoltaicas al formar una barrera que facilita la limpieza de los paneles solares, reduciendo la utilización de agua y de mano de obra.

¿Habremos hecho algo como país para ser parte de esta revolución industrial o nos pasará lo que ocurrió con la industria del salitre?

Otras compañías como Plasticopper y Nanotec Chile, están exportando nanotecnología a base de productos que incluyen nanopartículas de cobre con propiedades antimicrobianas. Por lo tanto, en un país cuya economía depende aún del cobre, es clave preguntarnos si mantendremos un desarrollo productivo basado en commodities, donde el kilo de este metal cuesta $4000, o definitivamente impulsaremos una economía de innovación y valor agregado, donde, por ejemplo, el kilo de nanopartículas de cobre tiene un valor de $8,5 millones. Esto, además, en un escenario donde los nanotubos de carbono surgen como una tecnología que podría reemplazar al cobre en la manufactura de cables eléctricos. ¿Habremos hecho algo como país para ser parte de esta revolución industrial o nos pasará lo que ocurrió con la industria del salitre?

Dr. Patricio Oyarzún Cayo
Director del Investigación, Facultad de Ingeniería y Tecnología
Universidad San Sebastián

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