Lo que no hay que perder de vista

11 de octubre de 2018

Es posible establecer una especie de línea de tiempo para tomar conciencia y efectuar los exámenes preventivos que permitan evitar o tratar enfermedades o patologías a edades tempranas con el fin de tener una adecuada salud visual.

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La Organización Mundial de la Salud estableció el segundo jueves de octubre de cada año para conmemorar el Día Mundial de la Visión, cuya relevancia está en las acciones necesarias para prevenir los problemas a la visión o la ceguera total. Se trata de la estrategia llamada Visión 2020: el derecho a ver que impulsan en conjunto la OMS y la Agencia Internacional para la Prevención de la Ceguera.

Además de las más frecuentes enfermedades asociadas a la visión existen otros problemas que pueden ser de mayor gravedad y progresar hacia a una discapacidad visual o a la ceguera. Se trata de las cataratas (opacidad o pérdida de transparencia del cristalino), el glaucoma (aumento de la presión intraocular, pérdida de funcionamiento de la retina y ceguera), la degeneración macular asociada a la edad (daño en la mácula de la retina que impide ver detalles cerca y lejos), la retinopatía diabética (deterioro de vasos sanguíneos de la retina por altos niveles de glucosa en la sangre).

Ana-RiquelmeAna Riquelme Larraín, académica y coordinadora de la mención de Oftalmología de la carrera de Tecnología Médica de la Universidad San Sebastián dice que hay que poner especial atención con el glaucoma, porque es una enfermedad silenciosa, que “provoca la pérdida del funcionamiento de la retina y lleva progresivamente a la ceguera irreversible. El examen preventivo se realiza cuando las personas mayores de 40 años consultan por la disminución de la agudeza visual para cerca, es por eso que es imprescindible el control médico en esta etapa de la vida. Es la única forma de prevenir el glaucoma”, explica la docente de la USS.

Además indica que “normalmente, el nervio óptico está plano a nivel, todas las fibras están funcionando, pero cuando la presión intraocular aumenta, estas fibras se van estrangulando y mueren, esto produce el daño del nervio óptico. El paciente no se percata, porque la pérdida de visión va desde la periferia hacia el centro de la visión”. La académica insiste en que si se detecta a tiempo, esta enfermedad es tratable, pero no reversible.

Problemas frecuentes

En cuanto a los problemas más frecuentes o prevalentes en la visión de las personas, están los llamados vicios de refracción que implican el uso de lentes, como es el caso de la miopía (visión borrosa de objetos lejanos), el astigmatismo (alteración de la curvatura de la córnea que produce imágenes deformadas y problemas para ver contornos de las cosas) y de la hipermetropía (dificultad para ver objetos cercanos).

La especialista dice que cuando se trata de los niños, “la dificultad es que no dicen que ven mal y si se trata de un hipermétrope, probablemente se aproximará a los objetos para ver mejor. Por otro lado, el miope, pese a que no ve bien de lejos desarrollará su visión en forma relativamente normal para cerca. Ahora bien, el peor problema es que tenga afectado un solo ojo, porque se acostumbrará a hacer todo bien con el ojo que no está afectado y puede llegar a adulto con esa diferencia de visión”.

Ana Riquelme cree que deberían ser mucho más precoces los controles de la visión para detectar posibles anomalías o enfermedades.

“Debería hacerse el primer chequeo a los seis meses de nacido, ya que ahora el control es a los cuatro años, cuando la visión está desarrollada y desde esa edad hasta los 9 años, hay un período lábil para hacer correcciones, pero pasada esa edad todo es más complejo”, señala la docente.

Riquelme indica que los tecnólogos médicos tienen las competencias para realizar el examen de rojo pupilar y el test de agudeza visual  a recién nacidos y lactantes, en sus primeros controles del niño sano. “El test de agudeza visual permite ver si el ojo derecho e izquierdo del niño se están desarrollando o no al mismo tiempo y también si hay diferencias en ambos”, precisa la académica.

A su juicio el primer control  de la visión debería ser a los seis meses o un año y después hacer chequeos en la etapa de la pubertad desde los 11 a  los 17 años, porque en esa etapa puede aparecer la miopía.

Finalmente, la docente menciona los 40 años, como la edad fijada para controlarcomo estamos leyendo y a qué distancia, para tener lentes de presbicia”.