El desafío de integrar a personas sordas

16 de octubre de 2019

Debemos continuar trabajando para asegurar la participación de las personas sordas, educando sin sesgos sobre todas las formas de comunicación.

El desafío de integrar a personas sordas

El Día Internacional de la Persona Sorda se conmemora el último domingo de septiembre desde el año 1958, con el objetivo de sensibilizar y concientizar sobre las necesidades particulares de los sordos y la importancia de crear programas que permitan su inclusión en todos los ámbitos de la sociedad.

Loretho BustamanteLa hipoacusia y sordera son diagnósticos frecuentes (1 a 3 de cada 1000 nacidos vivos) y producen un alto impacto en la familia, la comunicación, educación e inserción laboral de las personas. El diagnóstico e intervención temprana son la clave para que las familias puedan enfrentar estos desafíos, y hablo de desafíos por varios motivos: el diagnóstico de la hipoacusia antes de los 3 años ha avanzado en nuestro sistema de salud, sin embargo, no está garantizado por ley.

El acceso a implementación auditiva (como audífonos e implantes cocleares) está protegido en niños gracias a programas estatales, pero la intervención terapéutica, absolutamente indispensable para el éxito de la implementación, no es considerada como parte del tratamiento, siendo de alto costo para las familias.

El diagnóstico de la hipoacusia antes de los 3 años ha avanzado en nuestro sistema de salud, sin embargo, no está garantizado por ley.

Existe también un acceso limitado a la adquisición de la lengua de señas en la infancia temprana, especialmente si la familia se comunica en lengua oral o vive alejada de centros urbanos o escuelas especiales, retrasando significativamente el desarrollo de competencias lingüísticas, aprendizajes escolares e inclusión social. Por último, la Lengua de Señas Chilena (LSCH), a pesar de estar reconocida por el Estado, no es una competencia universal, lo que genera consecuencias directas en la participación social de las personas sordas en todo ámbito, incluso a nivel familiar.

Debemos continuar trabajando para asegurar la participación de las personas sordas, educando sin sesgos sobre todas las formas de comunicación, mejorando el acceso al diagnóstico, potenciando la intervención terapéutica e incorporando la LSCH en niveles primarios de educación, lo que permitirá tener a futuro una sociedad diversa y respetuosa, donde todos tengamos las mismas oportunidades.

Loretho Bustamante Muñoz
Académica de Fonoaudiología
Universidad San Sebastián

Vea la columna en diario La Tribuna