Consejos para el autocuidado de quienes asisten a personas en situación de discapacidad

11 de diciembre de 2017

Una de las complicaciones más frecuentes que enfrentan profesionales y cuidadores de personas en situación de discapacidad, es el síndrome de dolor lumbar o lumbago. Este último, asociado principalmente a las tareas de movilización del paciente.

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El apoyo y acompañamiento hacia una persona en situación de discapacidad, que no puede manejarse autónomamente, es fundamental para su tratamiento, porque  permite que ella pueda reincorporarse a sus actividades cotidianas básicas, como vestir, comer, trasladarse de un lugar a otro o simplemente moverse cambiando de posición, pero también socializar a través de la conversación o simplemente escuchar.

Sin embargo, la persona que brinda esa asistencia también requiere de cuidados, dado que el levantamiento, traslado, transferencia y cualquier otra maniobra que involucre el desplazamiento, sino se hace bien, repercute en su salud.

Para el especialista en ergonomía y académico de Kinesiología de la Universidad San Sebastián, Gabriel Araya, el autocuidado de estas personas es sumamente relevante. “El profesional de la salud, cuidador o familiar cumple un rol importante en la asistencia y entrega de cuidados y por tanto, su autocuidado resulta un factor esencial para evitar trastornos físicos como el síndrome de dolor lumbar, ya que interfieren de manera negativa en el proceso de asistir y atender adecuadamente. El autocuidado en este contexto, puede evitar situaciones de inseguridad para el paciente, ausentismo y abandono”, señala.

El experto añade que el “lumbago” o síndrome de dolor lumbar bajo, puede ser ocasionado por múltiples situaciones, “hacer un levantamiento mal ejecutado, realizar un levantamiento en un entorno poco grato. La columna lumbar es una estructura mecánicamente eficiente que permite el desarrollo adecuado del movimiento para una total independencia, es por esta razón que un lumbago resulta ser tan incapacitante y molesto para un gran porcentaje de la población”, afirma el académico.

Recomendaciones

Educación hacia el profesional, familiar y cuidador de cómo levantar al paciente. Los cursos de capacitación son esenciales. Este siempre debe estar asistido de un profesional idóneo como un kinesiólogo.

Mantener una correcta alineación postural. El levantamiento debe ser siempre con el tronco recto, estabilizado y la fuerza ejecutada desde las extremidades inferiores.

• Definir una rutina de entrenamiento de la zona lumbar para que el levantamiento sea eficientemente ejecutado, evitando así una lesión.

Adecuar el lugar físico que debe ser amplio para movilizar y trasladar a la persona, iluminado y con un piso antideslizante para evitar accidentes.

Levantar a una persona con la colaboración de otros ayuda a que el peso ejecutado pueda ser distribuido de manera correcta y eficiente.