Universidad San Sebastián obtiene Proyecto FONDEF IdeA EN DOS ETAPAS EN INOCUIDAD Y CALIDAD ALIMENTARIA 2017 de CONICYT

21 de noviembre de 2017

 

El proyecto “Desarrollo de un biocontrolador probiótico para el manejo del tizón tardío de la papa (Phytophthora infestans)” es liderado por la doctora Erica Castro Inostroza de la Facultad de Medicina de Concepción de la USS.

Por Carolina Gallegos

 

El Fondo de Fomento al Desarrollo Científico y Tecnológico (FONDEF) abrió este año el primer concurso IDeA EN DOS ETAPAS EN INOCUIDAD Y CALIDAD ALIMENTARIA con el fin de apoyar iniciativas orientadas a desarrollar dentro de otros objetivos, alternativas tecnológicas para el reemplazo de agroquímicos convencionales y medicamentos de uso veterinario como hormonas y antibióticos.

En este contexto, la Universidad San Sebastián como entidad principal en conjunto con la Universidad de Concepción como asociada, presentó la iniciativa liderada por la Doctora Erica Castro Inostroza “Desarrollo de un biocontrolador probiótico para el manejo del tizón tardío de la papa (Phytophthora infestans)”, la que fue dentro de las cuatro adjudicadas de 57 propuestas postuladas al concurso.

La papa (Solanum tuberosum) es uno de los alimentos de mayor consumo a nivel mundial. En el listado de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura se ubica en el cuarto puesto como producto alimenticio agrícola después del arroz, de la cebada y el trigo.

En Chile, la papa es cultivo que ocupa 7 a 10% de la superficie sembrada. Cifras estadísticas de la ODEPA 2015/2016, indican que en nuestro país se cultivaron 53.485 hectáreas de este recurso cuya producción alcanzó 11.660.249 qqm (quintales métricos), destacando un consumo de 53.4 kg por habitante al año. Pero, este recurso es afectado por diversas enfermedades, incluyendo el tizón tardío causado por Phytophthora infestans, una de las enfermedades más serias en el cultivo de la papa en el mundo. Aún afecta a más de tres millones de hectáreas de cultivo a nivel mundial y causa pérdidas económicas estimadas en $2.75 mil millones de dólares al año según el Centro Internacional de la Papa (CIP).

 

NOTA ERICA

 

Por esto, según explica la investigadora, que una gran diversidad de productos químicos, mayor a los que se aplican en otros cultivos, se emplean en el manejo productivo de este tubérculo. De ahí que tendencias más amigables se han incorporado en los últimos años, tales como el empleo de compost húmedo con el propósito de aumentar la resistencia a la infección de P. Infestans por medio del incremento de bacterias antagónicas en la superficie del tubérculo, así como el uso de control biológico a través de enzimas microbianas que degradan la pared celular de este hongo patógeno. En este contexto, bacterias ácido lácticas (BAL) se han comenzado a emplear con éxito en el manejo de este cultivo. En el ambiente, existe evidencia de los beneficios directos de BAL sobre plantas, donde actúan como agentes nutricios, tienen efectos antagónicos contra fitopatógenos, promueven la inmunidad y aumentan el crecimiento, rendimiento y calidad de los cultivos. En este proyecto, el equipo que presenta la propuesta ha comenzado el desarrollo de biocontroladores a base de Lactobacillus spp. para el manejo productivo y sanitario del arándano, el que ha mostrado resultados promisorios. De ahí, que el objetivo de esta propuesta es desarrollar un biocontrolador para el manejo del cultivo de la papa asociado al tizón tardío (P. infestans). Con el desarrollo de este proyecto se espera el logro de los siguientes resultados:a) Proceso de producción piloto de un prototipo biocontrolador para el manejo del tizón tardío; b) Solicitud de patente de invención del proceso de obtención, fórmula y actividad de este preparado; c) Formación de un equipo multidisciplinario de dos universidades en el área de desarrollo de estos biocontroladores a base de BAL en la agricultura.

Los beneficios del desarrollo de este proyecto impactarán la calidad sanitaria y productiva de las papas de zonas de rezago de nuestro medio que tienen una alta producción de este tubérculo, propiciando una producción limpia, aplicando un producto ambientalmente amigable, cuyas propiedades fomentarán una mejora integral del rubro en las áreas geográficas donde se empleen. Con este avance, subsecuentemente se superará una brecha crítica para este cultivo, que desencadenará en el desarrollo de otras áreas y aplicaciones para este tubérculo, como es otorgar valor agregado a la producción.

 

Por Carolina Gallegos, Divulgación Científica DIUSS