Resultados de la PSU

29 de diciembre de 2017

Si bien la PSU no es perfecta, evidencia la baja calidad de nuestra educación escolar y las fuertes diferencias entre estratos socioeconómicos que se mantienen en nuestro sistema.

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En una columna que publiqué hace unos días, pude prever los titulares de los medios de comunicación este 26 de diciembre: la cantidad de puntajes nacionales en las distintas pruebas, mencionando que la mitad de quienes rindieron el examen no sobrepasó los 500 puntos; los rankings con los colegios con más puntajes nacionales, destacando la brecha entre particulares pagados y el resto;  y que los altos puntajes son obtenidos por muy muy pocos.

No ha variado el origen de los estudiantes, es decir, los puntajes promedio van bajando desde colegios particulares pagados a los subvencionados.

lavados_hugoEste año, el 30% de los estudiantes que rindieron la PSU no serán parte del proceso de admisión debido a que obtuvieron menos de 450 puntos. Por otro lado, solo 213 postulantes (0,1%) superaron los 800.

Pese a todos los cambios, no ha variado el origen de los estudiantes, es decir, los puntajes promedio van bajando desde colegios particulares pagados a los subvencionados, y luego a los municipales, y algo muy negativo: la diferencia más significativa se produce en la prueba de matemáticas.

Es clave responder dónde debemos poner los recursos: en entregar oportunidades y cobertura a una minoría o en mejorar las falencias en la calidad de la educación escolar, para que una mayoría pueda optar de manera igualitaria a las oportunidades que se les ofrece.

Dentro de los 100 colegios que obtuvieron mejores resultados, el panorama es más claro (o más oscuro). Solo cuatro establecimientos municipalizados y dos subvencionados están en la lista. De la centena, el 37% corresponde a colegios de regiones, fuera de la Metropolitana. Si bien la PSU no es perfecta, evidencia la baja calidad de nuestra educación escolar y las fuertes diferencias entre estratos socioeconómicos que se mantienen en nuestro sistema.

Cuando el debate sobre la enseñanza superior, con un proyecto de ley muy mal planteado, persiste con un discurso político poco realista, es necesario preguntarnos si es justo para los sectores más vulnerables que el Estado gaste más en educación superior. Por cierto, es clave responder dónde debemos poner los recursos: en entregar oportunidades y cobertura a una minoría o en mejorar las falencias en la calidad de la educación escolar, para que una mayoría pueda optar de manera igualitaria a las oportunidades que se les ofrece.

Hugo Lavados Montes
Rector
Universidad San Sebastián