Red de Bibliotecas realizó Primer concurso de Microcuentos USS, Sede Santiago

El Primer concurso de Microcuentos USS, “Letras Sin Fronteras”, organizado por Biblioteca de la sede Santiago de la Universidad San Sebastián, surgió como una de las muchas actividades que se desarrollaron este año para conmemorar el Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor.

Por eso y como una manera de fomentar la creación literaria en la comunidad, Biblioteca USS invitó a participar en la creación de un texto inspirado con la temática de Inmigración que vive Chile y el mundo, y así, valorar la nueva realidad multicultural del país.

Los 41 relatos recepcionados, fueron evaluados por un jurado compuesto por funcionarios de la Sede Santiago. El primer lugar fue adjudicado a María Fernanda Pizarro, estudiante de Kinesiología, con su trabajo titulado “Anaiska”. El segundo lugar fue para Marcia Bravo, directora de Admisión y Servicios de Postgrado con “Sueños extraordinarios” y el tercer lugar lo obtuvo la estudiante de Psicología, Siria Guerrero con “Madre”. Mención honrosa logró el estudiante de Medicina, Luciano González con “Pou Emilien, flé a pi bél”.

Para Elizabeth Loyola, jefa de Biblioteca Campus Los Leones, la convocatoria y participación de este concurso es una clara muestra de las ganas que tienen los funcionarios y estudiantes de participar en este tipo de actividades. “En cada uno de los cuentos que recibimos, pudimos notar la dedicación de cada autor por retratar diferentes aristas de la inmigración. Para el jurado estuvo difícil elegir a los ganadores, porque afortunadamente llegaron relatos dignos de publicar y es eso lo que pretendemos con todos los microcuentos que recibimos, para que puedan estar a disposición de la comunidad educativa USS, así como también, a través de pantallas y redes sociales”.

La ganadora de la instancia, María Fernanda Pizarro, estudiante de Kinesiología, cuenta que su relato es una experiencia real que vivió un familiar. “Es una iniciativa bastante buena. Algunas veces, como pasatiempo escribo. No es como que me dedique a escribir, pero lo he hecho con mucho cariño. Mi historia fue algo que pasó realmente, así que traté de plasmar lo que yo sentía al enterarme de la historia de la niña Anaiska”.

Marcia Bravo, funcionaria y segundo lugar del certamen, cuenta que participar le devolvió la oportunidad de retomar un área que había dejado abandonada. “Me encanta escribir. Es un tema que lo tengo medio botado y cuando vi esta iniciativa, me despertaron las ganas de volver a hacerlo. Lo pensé, dudé si se me iba a ocurrir algo y que me inspiré en una señora que trabaja en el campus. Siempre la veo en el estacionamiento, muy contenta y ahí empecé a crear la historia. El hecho de escribir el microcuento y mandarlo, fue una linda experiencia porque me recordó que tengo ese lado literario y que debo recuperarlo”.

Ganadores

Primer Lugar:  “Anaiska”

María Fernanda Pizarro Contreras, estudiante de Kinesiología.
“Anaiska de 4 años estaba muy feliz porque las tías del jardín le enseñaron que nuestro planeta es de todos, inmigrantes bienvenidos sin importar cuántos ni cuáles. La tierra nos reúne con amor tolerancia y respeto. Su mamá no entendía bien el español, pero era feliz por verla tan contenta mientras limpiaba las piernas de su hija con tiza blanca, que sus compañeros inocentemente pintaban con el fin de incluirla”.

Segundo lugar: “Sueños extraordinarios”

Marcia Bravo Díaz, Dirección General de Postgrado.
“¿Y si fuera verdad que la soledad está llena de mujeres extraordinarias?, piensa mientras escobilla las escaleras con pasión. Los sueños se enredan en su cabellera roja, africana y montañosa. La soledad nunca ha sido un problema, cuando a cinco mil kilómetros se ancla su corazón en unos ojos morenos, con esperanza de hierro. Escobilla las escaleras con afán, ninguna soledad vendrá por ella y sus sueños de mujer extraordinaria”.

Tercer lugar: “Madre”

Siria Guerrero Venero, estudiante de Psicología.
“Oh, patria mía ¿Será que de mí ya te olvidas? A la distancia te escucho sollozar, y me estremezco al haberte tenido que abandonar. Madre, mírame, que no te engañen las peculiares palabras que en mi lengua ahora habitan o la sonrisa que mi nuevo hogar me brinda. Venezuela, en tu nombre haré mi nueva vida. Una donde vivir no sea pecado y nuestro nombre no sea escrito con la sangre de los condenados”.

Mención Honrosa: “Pou Emilien, flé a pi bél”

Luciano Gonzalez Villagra, estudiante de Medicina.
“Me encuentro perdido en el corazón de esta gran metrópolis. Aquí la gente es muy extraña, nadie te sonríe, nadie te conversa. Cada día al despertar imagino tu sonrisa, nuestra casa, el puerto Oeste. Espero que al verte no sea demasiado tarde. Con amor, Pierre Philipe”.