Admisión Directa
La Universidad San Sebastián tiene una admisión directa y transparente.
Carta abierta a la Comunidad
Al concluir un año extraordinariamente agitado, pero de enorme importancia en la historia de nuestra Universidad, he querido dirigirme a Uds., en nombre de todos sus directivos, con el objeto de hacerles llegar nuestros mejores deseos de paz y felicidad en las próximas fiestas, de tanta tradición y significado espiritual para la familia chilena. Les expreso también nuestra esperanza de que el nuevo año traiga para todos muchos éxitos y logros personales y familiares.
El año 2011 será recordado por la demanda generalizada de mayor equidad y calidad en la educación, especialmente en la enseñanza superior. Es un hecho indiscutible que el país ha dado un salto gigantesco en cobertura, pasando de tener algo más de doscientos mil alumnos de enseñanza superior en 1990 a un millón cien mil alumnos en el año que termina. Sin embargo, ese esfuerzo no ha contado con un adecuado apoyo del Estado. Ha sido y sigue siendo un esfuerzo económico fundamentalmente de las familias de clase media que, con tal de entregarles herramientas a sus hijos, que les brinden mejores oportunidades para surgir y cambiar sus destinos, han asumido el peso de una inversión que muchas veces resulta asfixiante.
Lo grave es que ni el Estado ni las universidades tradicionales han acompañado este esfuerzo de tantos miles de familias chilenas. El gran factor de movilidad, el gran gestor de esta verdadera revolución educacional, ha sido, por el contrario, las universidades y los institutos privados, que con recursos propios, han abierto sus aulas a lo largo de todo el país, acogiendo, formando y potenciando los talentos y la vocación de la inmensa mayoría de los jóvenes chilenos. Tanto es así, que de ese millón cien mil alumnos, hoy más de setecientos cincuenta mil jóvenes, estudian en un institución privada.
Contra toda lógica, y todo sentido común, y principalmente por el enorme poder político del CRUCH (Consejo de Rectores de las Universidades Tradicionales), el poder ejecutivo y el poder legislativo han mantenido y acentuado en las últimas décadas, una política de discriminación en las ayudas económicas. Ello alcanzó niveles extremos al comprobar que la tasa de interés que tenía el Fondo Solidario que apoya a los alumnos de las universidades tradicionales, era del 2% anual, mientras la del Crédito con Aval del Estado (CAE), que se creó para los alumnos de las universidades privadas, llegó al 6% anual. Afortunadamente, y no obstante la oposición incansable del CRUCH y de la CONFECH, que deseaban seguir manteniendo sus privilegios en forma exclusiva, en la nueva ley de presupuesto, el Gobierno consiguió finalmente aprobar una misma tasa de interés para ambos beneficios del 2% anual. En el caso del CAE, se aprobó que esa rebaja de tasa de interés tenga efecto retroactivo, beneficiando a todos los alumnos que hoy tienen ese crédito.
Es un logro histórico para la clase media chilena, y un primer avance relevante hacia la plena equidad. Por primera vez, se da un paso importante para terminar con la existencia de un sistema que discriminaba infundada e injustamente a los jóvenes chilenos, entre los de primera categoría, que tienen derecho a todos los beneficios, y los de segunda categoría, simplemente sin derecho a beneficios estatales.
En este contexto, es especialmente alentador y gratificante para nosotros, destacar que nuestros estudiantes han contribuido vitalmente a ese gran logro. Sin recurrir a la violencia, sin salir a las calles a destruir la propiedad pública ni privada, tan sólo organizándose responsablemente en sus centros de alumnos y en sus federaciones estudiantiles, hicieron llegar por escrito y fundadamente sus demandas a la autoridad, generando así espacios para dialogar con representantes de todo el mundo político. Ellos han levantado su voz con dignidad, con fuerza y con un claro espíritu universitario, que los distinguió por su responsabilidad, y por la justicia de sus planteamientos. Demostraron que se puede cumplir a cabalidad con la planificación académica y con la obligación de estudiar y, simultáneamente participar activamente en una demanda tan importante por la igualdad de derechos y la equidad social.
La Universidad San Sebastián, por su parte, recordará este año 2011, además, como el año en que superó sus propio récord de horas de clases impartidas, gracias a que no se perdió un solo día de clases. También lo recordaremos como el año en que se convirtió en la primera universidad privada que más alumnos matriculó con la Beca de excelencia, Vocación de Profesor. Es el año en que el Ránking de la Revista Qué Pasa, el más influyente del país, nos situó entre las 6 universidades privadas con mayor proyección, y como la octava universidad, entre todas las públicas y privadas, con más alumnos sobre 600 y 700 puntos promedios en la PSU. Eso nos ha permitido ser la universidad chilena que más ha mejorado su puntaje promedio, llegando a los 565 puntos PSU y, además, la que más ha mejorado su participación en el AFI, donde ocupamos el séptimo lugar, entre todas las universidades privadas del país.
La preocupación pública por la calidad de la educación superior, nos sorprende en el momento que hemos alcanzado logros notables. Nuestra carrera de Medicina, acreditada por cuatro años, cuenta con una de las tres mejores acreditaciones del sistema privado. Tenemos a todas nuestras carreras de educación acreditadas, y casi todas las demás en proceso de acreditación, en nuestro propósito de llegar a ser reconocidos como una de las cinco mejores universidades privadas y una de las diez mejores de todo el sistema de educación superior del país. La certificación de nuestra calidad, ha sido un paso relevante en este propósito. De allí que sienta el deber de destacar el concurso de nuestros directivos académicos, profesores y colaboradores de nuestras escuelas, en los momentos que iniciamos un nuevo proceso de acreditación institucional. Sin la abnegada consagración de todos ellos a la formación de nuestros alumnos, nada de lo logrado, hubiese sido posible.
El año 2011 representa, en muchos sentidos, un hito en nuestra historia. A todos esos logros, debemos agregar, además, el hecho de que la Universidad adquirió el 100% del control de la inmobiliaria dueña de casi la totalidad de los edificios que ocupa. Hemos pasado a ser la primera universidad privada que da un paso tan resuelto en su esfuerzo por la transparencia y por demostrar que en este proyecto educacional, no hay relación con sociedades espejo, como tampoco existe conflicto de intereses entre sus sostenedores y la Universidad. Su lucro legítimo, es decir, todos sus excedentes, se reinvierten en el desarrollo de su proyecto académico.
De este modo, la Universidad San Sebastián acumula evidencias de su compromiso inalterable con su proyecto institucional de alta calidad, manteniendo su plan a largo plazo, y con el objetivo de cumplir, del modo más riguroso, con el deber de formar, no sólo a profesionales altamente competentes en el desempeño de sus profesiones, sino también de cumplir en la formación de buenos ciudadanos, hombres y mujeres de bien, responsables, emprendedores y confiables por sus valores y por su espíritu de servicio y responsabilidad social.
Cada vez que una familia chilena deposita su confianza en nosotros, renovamos nuestro compromiso y nuestra vocación educacional. Recibimos en ese momento a un joven chileno, al cual ayudaremos a que haga realidad su sueño de ser un buen profesional. Respetaremos y apoyaremos su vocación y, al momento de su egreso, quedarán siempre abiertas las puertas de nuestra universidad para él, porque seremos siempre su Alma Mater, su refugio y su fuente de crecimiento personal, a lo largo de la vida. De allí nuestro esmero por responder de la mejor forma a ese compromiso, y de generar un vínculo que perdure en el tiempo.
Reiterándole nuestros sentimientos de especial afecto y gratitud, le saluda muy atentamente,
Sostenemos que el Estado no puede discriminar arbitrariamente a los estudiantes en la distribución de subsidios, becas, créditos y otros beneficios, ni menos por la naturaleza jurídica de la institución educacional que han elegido.
El pase escolar con vigencia anual, el acceso al fondo solidario, a eventuales créditos fiscales y a los distintos programas de becas con recursos públicos, deben beneficiar en forma equitativa a la totalidad de los estudiantes de la educación superior que cumplan con los requisitos definidos por la autoridad. Es una arbitrariedad injustificable que el Estado no le otorgue los mismos beneficios que reciben los alumnos de las universidades públicas, a todos los estudiantes de las demás instituciones de educación superior.
La Universidad San Sebastián, más allá de los programas de apoyo estudiantil que financia con recursos propios, está absolutamente comprometida con la búsqueda de la equidad y la justicia para todos los estudiantes chilenos.
No somos partidarios del actual sistema único de selección para la admisión a la educación superior, porque no le representa ningún beneficio directo a los alumnos y porque el sistema vigente no otorga plena garantía de imparcialidad, al ser operado exclusivamente por uno de sus usuarios.
No participamos de ese sistema y la admisión a la USS es directa, porque nos permite otorgar con absoluta libertad, mayores facilidades y beneficios económicos a nuestros alumnos; y porque consideramos que es una condición indispensable y una garantía insustituible para un sistema transparente, que sea administrado exclusivamente por un organismo del Estado, que no tenga conflicto de intereses, y que ofrezca efectivas certezas de imparcialidad en el acceso igualitario y oportuno a toda la información, a todas las instituciones universitarias que participen de él. Por eso nuestra admisión es directa, independiente y flexible.
Somos partidarios de que exista un sistema de auténtica transparencia para que las instituciones públicas y privadas den a conocer de un modo obligatorio, toda la información necesaria para la correcta decisión de los estudiantes y sus familias.
No es posible que las universidades estatales, que manejan recursos de todos los chilenos, pretendan aumentar sus privilegios sin rendir cuenta pública del adecuado uso de esos recursos. El Estado debe tener atribuciones para velar por la transparencia de las instituciones educacionales públicas y privadas, de manera que pueda asignar sus recursos de una manera informada, y la ciudadanía pueda tomar sus decisiones con pleno conocimiento de la realidad de cada institución.






