La historia de la ultra maratonista que corre sin límites

Con una inspiradora experiencia de vida, la atleta internacional, Diane Van Deren, emocionó a los alumnos de la USS, quienes la recibieron en una charla abierta en el Campus Bellavista de la universidad.

“Correr, para mí es una verdadera forma de expresión”, explica Diane Van Deren, la ultra maratonista que vino a Chile a correr el The North Face Endurance Challenge 2012, y que compartió su historia en el Campus Bellavista de la USS.

Diane, de 51 años, tuvo los primeros síntomas de epilepsia a los seis meses de edad, ataques que con el pasar del tiempo se hacían cada vez más frecuentes e intensos. “Después crecí y no tuve más ataques por mucho tiempo. Jugué tenis profesional, me casé y tuve tres hijos… pero volvieron. Fui diagnosticada de epilepsia a los 24 años cuando recién había tenido a mi tercer hijo”, explica.

Como los ataques se hacían cada vez más incontrolables, los cirujanos quitaron parte del lóbulo temporal derecho del cerebro de Diane.

Tras la operación que la curó de epilepsia, esta destacada atleta internacional quedó con secuelas en su percepción espacio-temporal por lo que casi no tiene recuerdos ni percepción del paso de las horas, lo que se ha transformado en su ventaja para correr por kilómetros, sin parar.

Ha conseguido notables logros deportivos a lo largo de su vida. En el 2008 se convirtió en la primera mujer en terminar la competencia Yukon Arctic Ultra 300, de aproximadamente 480 kilómetros con temperaturas de 40° bajo cero, que completó en ocho días.

Van Deren relata que “yo amo correr porque me da una oportunidad de ir a las montañas, a la naturaleza, sin teléfono ni televisión, sin auto. Es tranquilo y calmado, es mi tiempo de meditación y es mi tiempo con Dios. Correr para mí es una verdadera forma de expresión”.

“Después de la cirugía, el desafío más grande para mí se presenta especialmente cuando estoy en una ciudad nueva. Debo estar alerta, pendiente del tiempo y pendiente de en qué lugar me encuentro. Aquí en Santiago no hay problema porque la gente es muy amistosa y siempre me ayuda, pero siempre debo estar pendiente para no perderme”, explica la deportista del equipo de The North Face.

Sobre cómo su condición le generó características únicas para el trail running, Diane explica que “yo siento el cansancio como cualquier otro atleta. La gente cree que la cirugía en mi cerebro me cambió. Yo digo que no, no cambió el quien soy, como pienso o me relaciono emocional y físicamente. Me canso como el resto, lo que pasa es que muchas veces la pasión que tengo por el running la pongo en mis piernas y pies, y eso me hace seguir más lejos”.

Diane Van Deren resume su historia de esta manera: “yo creo que por sobretodo que es el regalo de tener la capacidad de poder correr y no preguntar a cada rato ¿qué pasaría si es que…?”.

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